Por el Padre Peter Klos

El Padre Peter Klos, un Padre del Santísimo Sacramento de Amsterdam, Holanda, es un conferencista y autor internacionalmente conocido sobre el tema de las Apariciones Marianas en general y el mensaje de Nuestra Señora de Todos los Pueblos en específico. Antes era el capellán y amigo personal de la visionaria de Amsterdam, la finada Ida Peerdeman. Lo siguiente es el discurso presentado en la Conferencia Nacional en EUA de Vox Populi Mariae Mediatrici, en Mayo 30, 1999, en Dallas, Texas.

En el último siglo y medio, Nuestra Señora se ha aparecido muchas veces, y casi siempre a niños o a gente muy sencilla. Podemos hacernos la pregunta, ¿“Por qué María se aparece a los niños?” ¿Porque los niños son inocentes? ¿Porque los niños no pueden inventar los mensajes que Nuestra Señora les da? ¿Es acaso porque nosotros no creemos tan fácilmente? ¿Aún si los niños tuvieran la capacidad de engañar al mundo, aun cuando tuvieran la capacidad para hacerlo, acaso quisieran hacerlo?

Todas esas razones pueden ser ciertas, pero creo que todavía hay otra razón por la cual María escoge niños para dar sus mensajes al mundo. Porque los mensajes dados no son únicamente para los visionarios, sino para todo el mundo.Y qué es más fácil para nosotros que el identificarnos con las palabras y las visiones de los niños? Esas palabras y visiones de niños pueden ser entendidos por todos. No hay necesidad de una gran educación ni de un conocimiento especial. Cualquier persona puede entender las palabras de los niños porque son palabras de corazones sencillos. Y todos nosotros debemos tener corazones sencillos, especialmente en cuanto a los grandes misterios de Dios.

Desde 1945 hasta 1959 Nuestra Señora se le apareció a Ida Peerdeman en Amsterdam. Ida ya tenía más de cuarenta años, por lo tanto ya no era una niña. Pero era una mujer muy sencilla con muy poca educación. Nuestra Señora le hablaba a Ida como una madre cuando le habla su hija. Ella se presentó como una madre. Desde su primer mensaje Nuestra Señora le dice: “Me llamarán ‘La Dama’ (Mujer), Madre.” Esta es la “Madre” quien toma a su hija de la mano y le muestra en las siguientes treinta y cinco apariciones la situación del mundo.

Cuando una madre de niños pequeños es testigo de un terrible accidente, con personas muertas, no le cuenta a sus hijos los detalles sangrientos, pero simplemente dirá que fue terrible y que hubo personas lesionadas y muertas. Los niños tampoco piden estos detalles, y tampoco los necesitan. En cierta manera es igual con la Madre de Todos los Pueblos. Ella le muestra a Ida —nos muestra a nosotros— la situación del mundo y de la Iglesia sin mencionar los detalles explícitos. Todos podemos entender los detalles de acuerdo a nuestras propias experiencias. No hay mención de abortos, de masones, ni de ninguno de los otros obvios males que son explicados en otros mensajes de Nuestra Señora. La Señora de Todos los Pueblos, o mejor aún, la Madre de Todos los Pueblos, nos muestra una visión general y todos podemos reconocer en estas visiones a nuestro mundo y nuestra Iglesia.

Antes de que nuestra Madre nos conduzca al tiempo presente —y en las visiones proféticas a la segunda mitad de nuestro siglo— le mostró a Ida una visión que coloca un mensaje en la historia de la salvación. Colocó un crucifijo en la mano de Ida y le dijo: “Escucha, humanidad. Conservarás la paz si crees en Él. Que esto se conozca”. La cruz de Jesucristo es el corazón de su mensaje. Entonces a Ida se le muestra el Éxodo de los Israelitas de la tierra de Egipto con una representación de Dios Padre encima de ellos en las nubes. Dios Padre sostiene Su mano sobre sus ojos y la Señora dice: “Yahweh está avergonzado de Su pueblo.”

Entonces Ida ve una visión de Caín y Abel y una quijada de asno en el suelo frente a ella, representando el odio y las matanzas entre el pueblo como un efecto directo del pecado original. Esto es seguido por una visión de la Procesión Milagrosa de Amsterdam, una procesión en honor del Santísimo Sacramento que tiene sus orígenes en el milagro Eucarístico de Amsterdam del siglo catorce. Los mensajes de la Señora de Todos las Naciones tratan de un nuevo Éxodo del pueblo de Dios, de la oscuridad de nuestros tiempos hacia el Reino Eucarístico de nuestro Señor Jesucristo. Otra vez Dios está avergonzado de Su pueblo —aun más que en los tiempos de Caín y Abel y los tiempos de Noé. El pueblo de Dios ha olvidado a su Dios —y Padre— quien es un Dios que desea conducir a Sus hijos fuera de la esclavitud del pecado.

En las primeras treinta apariciones la Señora lleva a Ida a todas las partes del mundo y la situación es muy parecida en todos lados: luchas, guerras, hambres, caos político, injusticias, falsas religiones, errores y herejías dentro de la Iglesia. Las visiones son proféticas y muestran lo que iba a suceder en la segunda mitad de nuestro siglo. “Desastre tras desastre” y una confusión cada vez mayor en la Iglesia. La Señora explica lo que está sucediendo: “De repente, veo a la Señora sentada frente a mí, y vestida de luto con un velo blanco sobre Su cabeza. Se ve muy vieja. Se ve inclinada. La Señora dice: ‘Estamos en la oscuridad; es la degeneración de la humanidad’. Entonces veo un crucifijo delante de mi, y el cuerpo se desliza de la cruz, y la madera se queda sola. ‘El camino de la cruz comienza de nuevo’ dice la Señora (Mayo 7, 1949). La tarea de la Señora es conducir a la humanidad de regreso a la Cruz, a Su Hijo. El 29 Abril de 1951 le dice a Ida: “Mi propósito y mi encargo para ti es tan solo que le insistas a la Iglesia, a los teólogos, que den esta batalla. Porque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo quisieron enviar a la Señora, escogida para traer al Redentor a este mundo, como la Corredentora, y Abogada. Yo he dicho: ‘Este tiempo es nuestro tiempo’. Con esto quiero decir lo siguiente: el mundo está atrapado en la degeneración y el superficialismo. Es una pérdida. Por lo tanto, el Padre me envía como la Abogada, para implorar al Espíritu Santo que venga. Porque el mundo no se salvará por la fuerza, el mundo se salvará por el Espíritu. Son sólo ideas las que gobiernan al mundo. Debes conocer tu responsabilidad entonces, Iglesia de Roma. Comunica tus ideas: trae a Cristo al mundo una vez más”.

La misión de la Señora de Todos los Pueblos es traer la plenitud de la “Era Mariana” y de las profecías Marianas dadas en este siglo. Y el medio para lograr esto es un nuevo y último Dogma. Debido a la importancia del Dogma en este contexto, permítanme presentar muchos de los mensajes relevantes verbatim. Debido a la naturaleza directa y auto-explicatoria de los mensajes, simplemente voy a leer los mensajes más pertinentes de Nuestra Señora de Todos los Pueblos sin comentario alguno.

Abril 15, 1951: “El Hijo vino al mundo como el Redentor de los hombres, y el trabajo de redención fue la Cruz, con todos sus sufrimientos tanto de cuerpo como de Espíritu. Pero primero repito: el Hijo vino al mundo como el Redentor de la humanidad. El trabajo de Redención fue la Cruz. El fue enviado por el Padre. Ahora, sin embargo, el Padre y el Hijo quieren enviar a la ‘Señora’ a todo el mundo. En el pasado, también, ella vino antes que el Hijo y lo siguió a El. Por esta razón estoy de pie sobre el mundo, en el globo.” Ahora la Señora se pone de pie delante del mundo, como la Madre del Hijo, quien con El ha realizado este trabajo de redención. La Señora está de pie allí como la Corredentora y Abogada. “Acerca de esto surgirá mucha controversia”.

Abril 29, 1951: “Repite esto después de mi: ¨El nuevo Dogma será el Dogma de la ´Corredentora’. Observa que hago un énfasis especial en ‘Co’. He dicho que esto causará una gran controversia. En el sufrimiento, tanto espiritual como corporal, la Señora, la Madre ha compartido; ella siempre ha ido por delante. Tan pronto como el Padre la eligió, ella fue la Corredentora con el Redentor, quién vino al mundo como el Hombre-Dios. Di eso a tus teólogos. Lo se bien, la batalla será dura y amarga (y entonces la Señora se sonríe para si misma y parece ver a lo lejos), pero el resultado ya esta asegurado”.

Mayo 31, 1951: “Observa con cuidado, estoy de pie delante de la Cruz del Redentor. Mi cabeza, mis manos y mis pies son los de un ser humano, igual que los del Hijo del Hombre. El resto le pertenece al Espíritu. Mis pies están firmemente plantados sobre el globo, porque es el deseo del Padre y del Hijo enviarme al mundo en estos tiempos como la Corredentora, Mediadora y Abogada. Esto constituirá un nuevo y último Dogma Mariano. Este Dogma será muy discutido y aun así prevalecerá.

“Te he repetido estas cosas para que tu una vez más las aclares a tu director y los teólogos y puedas refutar sus objeciones”. Entonces la Señora espera un rato y mira delante de ella y continúa: “Teólogos, Ustedes no deben tener ninguna dificultad si consideran que el Amo y Señor había predestinado a la Señora para el sacrificio. Porque la espada ya había sido dirigida al corazón de la Madre. Mi significado es que yo siempre he ido delante del Hijo en sufrimiento espiritual y físico”.

Julio 2, 1951: “Ahora observa bien y escucha. Lo siguiente es la explicación del nuevo Dogma: como Corredentora, Mediadora y Abogada estoy de pie sobre el globo en frente de la Cruz del Redentor. Por la Voluntad del Padre, el Redentor vino a la tierra a realizar esto. El Padre empleó a la Señora, por lo tanto, de la Señora, el Redentor recibió solamente —enfatizo la palabra ‘solamente’— carne y sangre, en otras palabras, el cuerpo. De mi Amo y Señor, el Redentor recibió Su Divinidad. De esta manera la Señora se convirtió en Corredentora”.

Agosto 15, 1951: “Veo la Señora. Ella dice: ‘Hoy he venido como la Señora de Todos los Pueblos’. Entonces la Señora hace un movimiento a su alrededor y, viéndome dice, ‘He aplastado la serpiente con mi pie. Me he unido a mi Hijo como siempre he estado unida con El. Este es el Dogma que había estado antes en la historia de la Iglesia. Como Corredentora, Mediadora y Abogada estoy aquí de pie, ahora en este tiempo, en nuestro tiempo. El Dogma de la Asunción lo tenía que preceder. El último y más grande Dogma está por venir. El Sacrificio está y estará en el centro del mundo, en esta era. Esta es la Voluntad del Padre y el Hijo, con quién he sido totalmente reunida. Igual como el Hijo me conoció (en la tierra) así El me trajo de regreso. El último Dogma Mariano —la Señora de pie delante de la Cruz, la Corredentora en este tiempo presente— será el principal Dogma.

Noviembre 15, 1951: “La Señora de Todos los Pueblos está aquí de pie delante de la Cruz de su Hijo. Sus pies están colocados sobre el centro de la tierra; a su alrededor está el rebaño de Jesucristo. Vengo como la Corredentora y Mediadora en esta ocasión. En la Anunciación ya era Corredentora. (Ahora le pregunto a la Señora lo que eso significa). “Esto significa que la Madre se convirtió en Corredentora por la Voluntad del Padre. Diles esto a tus teólogos. Diles, sin embargo, que este será el último en la historia Mariana”.

Diciembre 31, 1951: La Señora, “Transmite lo siguiente de manera exacta: el Padre, el Amo y Señor, ha querido que la esclava del Señor venga a este mundo como Miriam o María. Ella fue escogida de entre todas las mujeres como Corredentora, Mediadora y Abogada. Diles a tus teólogos: ella fue hecha Corredentora, desde el principio. Este tiempo es nuestro tiempo. La Señora de Todos los Pueblos está de pie en el centro del mundo delante de la Cruz. Ella entra en el tiempo como Corredentora, Mediadora y Abogada. Ella pasará a la historia Mariana con este título. El nuevo y último Dogma en la historia Mariana será el Dogma de la Corredentora, Mediadora. Ahora estoy como Abogada en estos ansiosos tiempos. La Señora está aquí como la Abogada. Es el Creador el que nos concierne y no la Señora. Dile esto a tus teólogos””

Febrero 17, 1952: La Señora prosigue, “El Amo y Señor eligió una mujer llamada Miriam o María de entre todos los pueblos del mundo. Ella estaba destinada a través de la Voluntad del Padre para traer al Hijo del Hombre al mundo, junto con Su Iglesia y la Cruz. La Señora era la esclava del Señor. Ella dio a luz al Hijo del Hombre por medio de la Voluntad del Padre y por lo tanto estaba necesariamente aliada con la Iglesia y la Cruz. Esta mujer está de pie delante de ti en este tiempo presente como la Corredentora, Mediadora y Abogada. Deja que las siguientes palabras penetren bien: la (Mujer o) Señora de Todos los Pueblos, puede otorgar y otorgará a todos los pueblos del mundo que acudan a ella -gracias, redención y paz-. Sin embargo, sobre ti cae la tarea de presentar a la Señora de Todos los Pueblos a todo el mundo”.

Abril 6, 1952: “Este tiempo es nuestro tiempo. El Dogma que está por venir es el último Dogma Mariano, o sea, la Señora de Todos los Pueblos como Corredentora, Mediadora y Abogada. En el Sacrificio de la Cruz el Hijo anunció este título a todo el mundo. Seas tu quien seas, Yo soy para ti la Señora”.

Junio 15, 1952: Después de esto la Señora se queda mirando delante de ella un largo rato, después comienza a hablar otra vez, diciendo: “La Señora que una vez fue María. Sólo en la partida del Señor Jesucristo tuvo su inicio la corredención. Solamente cuando partió el Señor Jesucristo es que ella se convirtió en la Mediadora y Abogada. En su partida, el Señor Jesucristo le dio a todos los pueblos la ‘Señora de Todos los Pueblos’. Ahora ya ha llegado el momento para que anuncie este título al mundo. Dile esto a tus teólogos”.

Octubre 5, 1952: “Aquí estoy de nuevo. He venido a traer un mensaje especial, transmite todo bien. Nunca se ha sabido que Miriam o María en la comunidad de la Iglesia, haya sido oficialmente llamada Corredentora. Nunca ha sido oficialmente llamada Mediadora. Nunca ha sido oficialmente llamada Abogada. Estos tres pensamientos no están nada más estrechamente conectados, sino que forman un solo pensamiento. Por lo tanto, este será la piedra angular de la historia Mariana; se convertirá en el Dogma de la Corredentora, Mediadora y Abogada. No reprocho a los teólogos si les digo: ¿por qué no pueden ponerse de acuerdo acerca de este Dogma? Una vez más lo explicaré y lo haré más claro todavía: El Padre envió al Señor Jesucristo como el Redentor de todos los pueblos. El Señor Jesucristo era esto desde el principio. Se convirtió en esto en el Sacrificio y en Su ida al Padre. Miriam o María se hizo la esclava del Señor, escogida por el Padre y por el Espíritu Santo. Ella era desde el principio en virtud de esta elección, la Corredentora, Mediadora y Abogada de todos los pueblos. Tan sólo en la partida del Dios-Hombre, el Señor Jesucristo, ella se convirtió en Corredentora, Mediadora y Abogada. En su partida, en un acto final, el Señor Jesucristo les dio a los pueblos a Mariam o María, se las dio como la Señora de Todos los Pueblos.

“El dijo estas palabras: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo; Hijo, ahí tienes a tu madre’ –¡un acto! Y con esto, Miriam o Maria recibió este nuevo título. ¿Por qué es que este nuevo título –La Señora de Todos los Pueblos– apenas entra ahora en el mundo? Los otros Dogmas tenían que llegar antes; igual como su vida en la tierra tenía que preceder a la Señora de Todos los Pueblos. Todos los Dogmas anteriores constituyen la vida y partida de la ‘Señora’. Para los teólogos esta simple explicación debe ser suficiente. Fue necesario dar esta explicación una vez más”.

Diciembre 8, 1952: “Mi mensaje hoy está destinado para todos los pueblos. Estoy entrando en estos tiempos como la Corredentora, Mediadora y Abogada. En un acto el Señor le dio a María estos tres títulos –le dio estos tres conceptos en un acto significativo. Este Dogma será muy discutido, por lo tanto, he dado esta explicación detallada una vez más”.

Abril 4, 1954: Veo a la Señora de pie con una mirada seria en su cara. Ella me dice: “Una vez más estoy aquí. ¡Escucha bien! Desde el principio la esclava del Señor fue escogida para ser la Corredentora. Dile a tus teólogos que pueden encontrar todo en sus libros.”
La Señora hace una breve pausa, después sonriendo para ella misma dice; casi en un susurro, “No estoy trayendo una nueva doctrina. Ahora estoy trayendo antiguas ideas”. Hace otra pausa y después continúa: “Debido a que la Señora es Corredentora, también es Mediadora y Abogada; no nada más porque es la Madre del Señor Jesucristo, sino –¡anótalo bien!– porque es la Inmaculada Concepción”.

“Teólogos, les pregunto: ¿Todavía tienen objeciones a este Dogma? Ustedes encontrarán estas palabras e ideas. Les pido que trabajen para este Dogma. No, no teman nada. Habrá un enfrentamiento. Los otros en verdad los atacaran, pero la simpleza de este Dogma yace en estos últimos pensamientos que María, la Señora de Todos los Pueblos, les coloca delante de Ustedes hoy. ¡Luchen y pidan este Dogma, es la Coronación de su Señora!” (La Señora dice esto con énfasis en casi cada palabra). Después se queda mirando delante de ella durante un rato con una expresión particular en su cara, como mirando a la distancia y dice: “La Señora, la esclava del Señor, fue escogida y dio fruto por el Espíritu Santo. La Señora fue escogida. También estuvo presente cuando bajó el Espíritu Santo. El Espíritu Santo tenía que venir sobre los Apóstoles” (y levantando su dedo agrega con énfasis) “¡los primeros teólogos! Por esta razón el Señor quiso que Su Madre estuviera presente allí. Su Madre, la Señora de Todos los Pueblos, la Corredentora, Mediadora y Abogada, en la presencia de uno de los Apóstoles, un teólogo, para que sean testigos. Porque el tenía que cuidar de la ‘Madre’. Ella tenía que cuidar de sus ‘Apóstoles’.

Ahora la Señora voltea hacia mí y dice con énfasis: “Esta es la última vez que la Señora habla de este Dogma. Regresará, pero para otros asuntos. Dile a tus teólogos, sin embargo, que ahora tienen todo en sus manos. Ahora tienen que realizar la Voluntad del Señor Jesucristo. Este Dogma debe venir como la piedra angular de los pensamientos Marianos. Dile a los teólogos que la Señora de Todos los Pueblos verá su cumplimiento”.

La Señora de Todos los Pueblos (o ‘La Madre de Todos los Pueblos’) ha venido en nuestros tiempos para explicar la Voluntad del Padre en cuanto a su rol como Corredentora, Mediadora y Abogada. Este Dogma es la clave para el Triunfo de su Inmaculado Corazón y la próxima Era de Paz, de acuerdo a las profecías de Fátima. La proclamación del Dogma es necesaria para el derramamiento de dones del Espíritu Santo, el milagro del Segundo Pentecostés.

Un Dogma es la traducción teológica de un misterio de fe. El Dogma Mariano propuesto revela el misterio de luz y amor que María tiene para nosotros: una Madre que constantemente intercede por sus hijos y quien llevará a la humanidad a su Hijo, el Señor Jesucristo, para que finalmente Su Reino Eucarístico pueda ser establecido en la tierra.

Que la Iglesia, a través de la intercesión de la Señora de Todos los Pueblos, proclame pronto a María como Corredentora, Mediadora y Abogada, y le dé al mundo su Madre.