Objetivo

Cuanto voy a exponer en este diálogo tiene por objeto dar a conocer con claridad, y con una metodología teológica, cómo se entiende la ‘corredención mariana’, y si esta prerrogativa de la Virgen María, Madre de Dios, es una verdad definible, como dogma de fe; es decir, que reúne las condiciones necesarias para que sea declarada por la Autoridad de la Iglesia dogma de fe.

I. Estado de la Cuestion

El tema de la ‘corredención mariana’ se vivió pacíficamente en la Iglesia, desde los tiempos de San Ireneo. El enseñó que María, – antítesis de Eva quien introdujo el pecado en el mundo-, por su fe y obediencia fue causa de salvación para sí y para toda la humanidad. A lo largo de los siglos, en la era patrística, y con más abundancia y claridad en la Edad Media, y sobre todo en la teología y en la mariología de los siglos XVI y XVII son incontables los testimonios que afirman y enseñan que la Virgen Madre de Dios, fue alma Socia del Redentor, y que colaboró con El y dependiente con El de manera singular la obra de la redención, por lo cual puede ser considerada como verdadera corredentora del la humanidad.

Esta ha sido –en síntesis- la enseñanza pacífica de la tradición de la Iglesia, y del Magisterio vivo de la Iglesia, hasta los días del Concilio Vaticano II, y ratificada y reafirmada solemnemente en varias ocasiones por el mismo por el mismo Concilio ( LG 56 a,b; 58_62):

“El Padre de la misericordia quiso que precediera a la Encarnación la aceptación de la
Madre predestinada; para que de esta manera, así como la mujer contribuyo a la mu-
erte, también la mujer contribuyese a la vida. Lo cual se cumple de modo eminentísi-
mo en la Madre de Jesús, por haber dado al mundo la Vida misma que renueva todas
las cosas” (nº56)
“Así María, hija de Adán, al aceptar el mensaje divino, se convirtió en Madre de Jesús
Y al abrazar de todo corazón –y sin entorpecimiento de pecado alguno la voluntad
salvífica de Dios, se consagró totalmente como esclava del Señor a la Persona y a la
obra de su Hijo, sirviendo con diligencia, con El y bajo El al misterio de la redención.
…Con razón, pues, piensan los Santos Padres que María no fue un instrumento pura-
Mente pasivo en las manos de Dios, sino que cooperó a la salvación de los hombres
Fe y obediencia libres. Como dice San Ireneo, obedeciendo se convirtió en causa de
Salvación, para sí misma y para todo el género humano” (nº 56)

La 2ª parte del nº 58, sobre presencia de María en el Calvario; “sufriendo

profundamente con su Unigénito…
asociándose con entrañas de Madre a su sacrificio,
consintiendo amorosamente en la inmolación de la víctima, que ella misma
había engendrado…
hay que darles y completar su sentido con el texto del nº 61:

a) en la predestinación desde toda la eternidad fue:
“ + Madre de Dios;
+ Juntamente con la Encarnación del Verbo;
+ Por disposición de la divina Providencia,

b) En la historia, en la realización
+ Madre excelsa del divino Redentor;
+ Compañera singularmente generosa, más que todas las criaturas;
+ humilde esclava del Señor:

c) En la realización: formas y modos…
+ Concibiendo a Cristo,
+ Engendrándolo
+ alimentándolo,
+ Presentándolo al Padre en el templo
+ Padeciendo con el Hijo cuando moría en la Cruz,
Cooperó de una forma del todo singular a la obra del Salvador
(Redención), con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad”
( nº 61

Esta doctrina se profesaba universalmente –en cuanto se puede afirmar así-en la Iglesia, antes de 1950. Tanto es esto así verdad, que en la primera Semana de Estudios Marianos que organizó la SME, en 1941, se presentaron tres estudios sobre la ‘corredención mariana’. Y la Semana siguiente, celebrada en 1942, se dedicó íntegramente el tema de la mediación y la corredención mariana. En esta semana el P. Basilio de San Pablo, Pasionista, defendió sin otras preocupaciones la definibilidad –en aquellos años, 1942- de la corredención mariana. No habían surgido todavía las duras y agresivas controversias

/Algo se había discutido en tiempos del Cardenal Mercier, en la
discusiones sobre las Mediación mariana, o Maria Mediadora de
todas las gracias Entre los teólogos de entonces, J. Lebón, era claro
defensor de la ‘corredención mariana’/.
Comienza a tratarse de la corredención, en forma de mérito, sacrificio,
etc., 1928, 1940- 45. Ver, G. Baraúna De natura corredemptionis
marianae.…(1921-1958), Roma, 1959, pp. 34…44, etc
/

El P. Basilio de San Pablo, presentó un estudio sobre: Jerarquía entre los elementos formales de mérito, satisfacción, sacrificio, y corredención de María… Est. Marianos, II (1943) 271-318.

Refiriéndose a las controversias entre los teólogos, plantea el problema de la Definibilidad de la corredención, pp. 309- Apunta, Consorcio, sacrific, mérito,
(Folios…)

II. – Las Cotroversias Sobre la Corredencion

Las ‘controversias’ sobre la corredención nacen propiamente hacia 1937,
1940-44; 1950-54; se intensifican después de 1958, congreso de Lourdes .
Existe una amplia bibliografía dispersa. Ver: G. Baraúna, o.c., pp. XIII-
XXXIII; 414 títulos.-Añadido, y numerosos más.
Las controversias han girado,

+ Sobre la naturaleza de la corredención;

+ Sobre clases de corredención:
-Remota- próxima;
-objetiva-subjetiva.
– Dependiente- independiente.

+ El Hecho de la redención, y qué clase de corredención;

+Modos de la corredención

Las controversias han esclarecido muchos conceptos teológicos,
Han enriquecido notablemente la teología-soteriología y la mariología, la
Historia de la teología…

Valor de las controversias:

A pesar del valor positivo, que tienen las controversias, yo no las concedo mucho valor, desde el punto de vista de la objetividad de los juicios.
Mas en particular: los autores que rechazaron desde el principio la corredención mariana, por lo general desconocían los documentos y testimonios de la tradición teológica, En sus primeros documentos, en la Edad Media, y en los documentos mariológicos del siglo XVII, principalmente, casi en su totalidad. Esto es digno de ser tenido en cuenta. No citan autores de esa época.

Se discutió mucho sobre la Inmaculada; pero, los teólogos, en general no se percataron mucho, de que los autores del siglo XVII eran unánimes en afirmar la corredención, como argumento a favor de la Inmaculada.

De haber conocido la tradición, muchos autores hubiesen aportado su autoridad, y nunca hubieran afirmado que la teoría ‘corredencionista’ era una novedad de teólogos, que pretendían introducirla en la Iglesia.

III- Planteamiento Teologico de la Corredencion Mariana:

El P. Henricus Lennerz, tan benemérito para la marilogía: autor de un bello manual: Tractatus de B.Virgine María, y de valiosos artículos, publicados en la Revista Gregorianum, piensa que la teoría ‘corredencionista’, es una novedad que se había introducido en la Iglesia.

El plantea muy bien, y con mucha precisión el problema de la ‘corredención mariana’, desde un punto de vista teológico.

Considera el hecho y el modo, puesto que son dos elementos diferenciables.

Pero, tienen una misma significación desde el punto de vista de su existencia, o determinación, en cuanto todo depende de la voluntad de Dios.

Tenemos que convenir en esto.

¿Qué es lo esencial en la realización la redención?… Lo que Dios haya determinado, y como él lo haya determinado. ¿Cómo conocemos esa disposición=voluntad, ¿por la palabra de Dios, por la enseñanza de la Iglesia?….

Para determinar lo que esentialiter contiene la redención:
¿Hay que atribuirla a solo Cristo, o a Cristo y María, asociada a El.?

Es principio general en los teólogos corredencionistas, el que formulóó así Cristóbal de Vega (s.XVII): “Todos los católicos profesan como cierto, que la Virgen María por ninguna razón fue causa primaria,o principal de nueastra redención”( C. e Vega, nº 1772, p. 441b). Pero, es Cristo el único, en razón de número, redentor, o podemos asociar a la Virgen María:?…

Reflexión:

a-) Dios es absolutamente ‘libre’ a la hora de determinar la redención del género humano: el hecho y el modo.. Lo que Dios haya determinado, eso es lo esencial en la redención, lo mismo que en la realización de la Encarnación .

b-) Si Dios determinó que solamente la obra del Verbo hecho carne fuese la obra de la redención, en este caso solamente sería esencial a la redención la obra de Cristo. Entonces, ninguna otra criatura podía aportar algo, de manera esencial, en la redención.

c-) Pero, si Dios quiso que con la obra de Cristo, desde su Encarnación, juntamente concurriese la obra de María (dependiente y subordinada
a Cristo) como obra de redención del género humano, esta obra es esencial para la redención, que será de Cristo y de María. (Cf. Lennerz, “De cooperatione…, Gregor., 28 (1947), 574-75).

d-) ¿Dónde podemos conocer la determinación de la voluntad de Dios? Principalmente, y fundamentalmente:

(1º) En la revelación divina: Sagrada Escritura –y Tradición , si no existen datos de la Revelación;

(2º) en el Magisterio de la Iglesia, que interpreta auténticamente la revelación divina;

(3º) En la Tradición teológica: Santos Padres-Teólogos, que manifiestan el sentir general de la Iglesia; máxime si es una Tradición uniforme,
unánime, como esta. En la voz del pueblo: Vox Populi, que está en armonía con la FIDES Ecclesiae, que no se puede equivocar.

IV. La Tradicion Teologica:

Me interesa desarrollar el argumento de la Tradicción teológica, o simplemente de la Traditio Ecclesiae, que es fuente y signo de verdad.
Este argumento no ha sido bien conocido, ni planteado convenientemente hasta nuestros días; y es fundamental en esta cuestión -como lo fue para la definición de los dogmas de la Inmaculada Concepción (1854), y de la Asunción de la Virgen María en cuerpo y alma a los cielos (1950)

El Canónigo Werner Goossens, uno de los autores más importantes en los comienzos de las controversias sobre la mediación y la corredención mariana, autor de la obra: De cooperatione inmediata Matris Redemptoris ad redemptionem objetivam, Parisiis, 1939, afirma expresamente que aquí, el argumento e Traditione no ha sido bien conocido, y por tanto, hasta su tiempo no se había aplicado de una forma eficaz y conveniente.

El afirma la importancia de este argumento, y de manera particular en las cuestiones sobre la Virgen María, y dice que en su aplicación, la mayor parte de las veces se hace con graves defectos, por lo cual el argumento carece de valor. Se apoya en la autoridad de M. Brillant, M. Nédoncelle, y L. Leloir (p.10).

Al aplicar este argumento, el mismo dice, siguiendo a J.Lebón, que piensa tener en cuenta los ‘principios’ que todos los teólogos afirman que deben ser tenidos en cuenta en esta cuestión, pero, que a la hora de la verdad al aplicar el argumento, todos olvidan y no tienen en cuenta esa norma.

Este argumento no debe hacerse en un estilo y estructura meramente histórica, sino que los datos de la tradición deben ser tomados e interpretados como expresiones de la doctrina común, y de la fe de la Iglesia.

Pero, el desconocimiento de los datos de la tradición teológica, sobre todo, aun por los tratadistas más importantes en esta cuestión, ha impedido hasta ahora hacer un argumento ‘e Traditione’, que dé a conocer realmente la FIDES Ecclesiae a lo largo de los siglos. Esto es sumamente importante. Porque ese desconocimiento, incluso de especialistas en estudios sobre la Virgen María, ha sido causa de errores, y de controversias sin fundamento.

El argumento debe iniciarse con el estudio de los Santos Padres y escritores eclesiásticos, y continuarse desde el tiempo de San Bernardo, hasta nuestros días.

De la época patrística han publicado algunos meritorios estudios C. Dillenschneider y muy pocos autores más . Pero, ha existido un desconocimiento general hasta nuestros días de la literatura medieval sobre este tema, y más aun de la literatura teológica clásica de la época tridentina, y más aun del siglo XVII, que es el siglo de oro de la mariología, y de manera particular en las cuestiones de la Inmaculada Concepción, y de la colaboración inmediata de María a la redención objetiva. Este desconocimiento afecta a mariólogos no españoles principalmente. He existido un desconocimiento casi absoluto de la aportación de autores del siglo XVII español, para esta causa. Apenas si se citan dos autores: F. Suárez y Q. de Salazar. Autores verdaderamente notables, pero ni mucho menos los más importantes en esta cuestión mariológica.

Refiriéndonos solamente al siglo XVII, en España, podemos decir que encontramos más de 100 autores: Teólogos, escrituristas, autores espirituales, mariólogos concepcionistas, etc.

Yo he estudiado en profundidad el argumento de la Tradición teológica, como argumento teológico a favor de la corredención mariana, de manera particular según los autores españoles del siglo XVII. Y puedo afirmar que he consultado más de sesenta autores, que defienden esa tesis. A esas autoridades hay que añadir los 25 autores jesuitas, de ese mismo tiempo, que ha estudiado expresamente Benito Prada, cmf., en un estudio publicado en Est. Marianos (XIX, 1958): “La corredención en los teólogos jesuitas del siglo XVII, (pp. 256-336).

El desconocimiento general que ha existido de esta literatura mariana acerca de la corredención de María ha hecho que no se haya conocido hasta ahora debidamente la FIDES Ecclesiae, como argumento teológico; Y ha sido causa tambien de que co se conozca la Tradición teológica sobre este tema. Ha hecho igualmente que viarios mariólogos de renombre, en la época moderna, hayan llegado a pensar, y a afirmar que la corredención inmediata de María a la Redención objetiva, era una teoría nueva en la Iglesia, etc.

Universalidad de esta doctrina:

El argumento y la conclusión importante que se puede deducir de esta reflexión, es: que los autores españoles de defienden la corredención mariana, están persuadidos de que enseñan la doctrina universal de la Iglesia; y que esa es la doctrina que se debe defender, porque es argumento para probar la Inmaculada Concepción, y responde a la verdad de la misión de María como corredentora.
Podría aducir aquí el testimonio de muchos autores españoles del silgo XVII. Propondré solamente uno: Gonzalo Sánchez Lucero, que pertenece al primer tercio del siglo XVII. Cuando se refiere al título de María: Corredemptrix, dice que es ‘corriente y común < o universal> en la literatura cristiana <y teológica> llamar ‘Corredentora’ a la Virgen María , Madre del Hijo de Dios. Y que este lenguaje tiene un sentido objetivo. Tiene conciencia de que es una enseñanza o doctrina común en la Iglesia. Lo cual nos asegura de que la corredención mariana ya en aquel tiempo era una doctrina común en la fe de la Iglesia, no de algunos teólogos y eruditos.

El texto de Provervios, 8, 30: Yo estaba con El, ordenando todas las cosas, lo interpreta en sentido mariano, y lo aplica a la presencia activa de María en la redención, que su Hijo realizó. Y para justificar esta interpretación acude al argumento de la tradición teológica, diciendo que desde los Santos Padre se ha considerado a la Virgen como ‘corredentora’; colaboró con Cristo a la redención.

Es frecuente entre los mariólogos españoles del siglo XVII, defensores de la ‘corredención’ mariana, acudir con frecuencia al testimonio de la tradición de la Iglesia, a los Santos Padres, y a los autores de la Edad Media, como argumento para considerar y afirmar que la Madre del Hijo de Dios es verdadera ‘corredentora’ con su Hijo, y que esta es la doctrina de la Iglesia.
Cristóbal de Vega,S.J., uno de los mariólogos más importantes del siglo XVII apoya sus afirmaciones y su pensamiento en textos de autores de la época patrística, y de la Edad Media.

En un momento supremo de su exposición, o comentario de la presencia activa de la Virgen María en el Calvario, como ‘corredentora’ con su Hijo, de manera particular por su amor y su unión interior espiritual con El, por su fe y obediencia,, etc. apoya sus afirmaciones en San Buenaventura, y sobre todo en el texto clásico de Arnoldo de Bonovalle, que comenta cómo la Virgen María está íntimamente unida a su Hijo, por el amor, por la ardiente caridad “era una la voluntad de la Madre y el Hijo, uno mismo el holocausto, o sacrificio; los dos ofrecían A Dios; la Madre en la sangre del corazón, EL Hijo en la sangre de la carne… El afecto de la Madre, según su capacidad, cooperó mucho a aplacar a Dios, porque el amor de Cristo presentaba al Padre tanto el ofrecimiento de sí mismo, como el de la Madre…”(Ver, Arnoldo di Bonavalle,
Testi mariani del Secondo Millenio, Cittá Nova Ecitrice, 3,1996, pp.268-269).

Universalidad

La Tradición Teológica y eclesial sobre la Corredención Mariana tiene un sentido universal. No es cosa de un siglo, ni de un reducido número de personas. Es una expresión de todo el sensus fidelium, de la FIDES Ecclesiae. Esto está probado y se demuestra histórica y teológicamente. Quisiera que la Autoridad y las Jerarquías de la Iglesia prestasen atención a este hecho Se trata del mismo estado, o la misma situación en que se encontró la Inmaculada Concepción en los siglos XVII-XVIII. Era ya definible; pero se definió dos siglos más tarde, con los mismos y solos los argumentos que se habían propuesto dos siglos antes. Desde el punto teológico se añadió nuevo, muy poco

Más todavía. La Corredención mariana –como doctrina de la Iglesia desde la época Apostólica, ofrece más garantía que la misma Inmaculada Concepción.

Porque ha sido admitida y confesada en la Iglesia durante XX siglos, sin oposición de ninguna escuela teológica, y sin discusiones escolásticas, hasta estos últimos tiempos. Ha sido una posesión pacífica de la Iglesia hasta la época moderna, 1935-1940.

Bajo otro aspecto, también importante: La corredención mariana no solo la han enseñado unas escuelas, y familias religiosas de teólogos. Es universal; porque la han enseñado lo mismo los teólogos escolásticos, los comentaristas de la sagrada Escritura, los numerosos autores espirituales, que tratan del amor salvífico de María; los autores de obras generales de mariología, los autores de la mariología monástica; autores de Europa y autores de América, como el franciscano Francisco Hurtado (s. XVII), que enseñó mariología en Guatemala,
Y allí enseñó precisamente la doctrina de la corredención en el siglo XVII.

El siglo XVII fue para España –y para la Iglesia- el ‘siglo de oro’ de la ‘Corredención mariana, y esto, por dos conceptos: a) por su contenido y su clarificación teológica, y b) por el elevado número de teólogos que trataron y defendieron esta verdad, más de ochenta autores. También en otras naciones de Europa, incluida Italia, encontramos algunas figuras eminentes que enseñaron la ‘corredención mariana’.

Quiero hacer honor a un Carmelita Descalzo, que vivió en el siglo XVII, eminentísimo teólogo, y defensor de la ‘Corredención’: el P. Liberio de Jesús, figura eminente de la Iglesia en Italia, calificado como teólogo eximio, Prefecto en 1757 del Colegio de Propaganda Fide, colaborador y consejero del Eminentísimo Cardenal Alberico Archinto, y Secretario en asuntos políticos del Papa Benedicto XIV.

En su obra de “Controversias escolásticas’ ( tom. VIII, Milan, 1757, ) dedica unas páginas a explicar las excelencias de la Virgen Madre de Dios, a la que exalta como mediadora y corredentora con su Hijo. El enseña que no es ‘corredemptrix in propietate’, es decir: por propio derecho, y de manera absoluta, e independiente; sino solum quatenus mundo edidit Salvatorem, lactavit, nutrivit el libenter consenssit ut pro humano genere crucem pateretur ( “Controversiarum…t, VIII, parte II, ‘De laicocephalia Anglican., disp. IV, controversia IX: ‘An Sancti sint a nobis…invocabiles, Cols.865 A-B-.

Son estas algunas de las funciones de la Corredentora, que recuerda y cita de forma expresa el Vaticano II. ‘Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo…, padeciendo con su Hijo cuando moría en la cruz” (LG 61). Admite también una ‘mediación mediata’, id est, per intercessionem apud Deum, citando a San Bernardo.

En todos estos sectores de la Iglesia, y en los más diversos campos de la teología, en la mariología, en la liturgia, se afirma la colaboración de la Madre del Redentor a la redención, es decir, de su misión como Corredentora.

Me gustaría poder ofrecer aquí algunos testimonios de esta mariología. Baste un testimonio de la mariología monástica, siguiendo la clasificación que ha hecho S.S. el Papa Benedicto XVI en varios documentos. El cisterciense Lorenzo de Zamora , en una obra muy singular, titulada; Monarchia Mystica de la Iglesia, (1611) en la que María cumple una misión salvífica propia, que explica en la parte 3ª; contempla a la Madre del Redentor como Reparadora con su Hijo del mal, o pecado de la humanidad, y como Abogada ante el Señor (pp. 262-63; 254-55; y ver 364).

Otro monje Cisterciense, contemporáneo suyo, Angel Manrique, en sus Sermones Predicables (1620), expone de manera expresa la doctrina sobre la corredención mariana, explicando algunos temas importantes de mariología bíblica.

*// Para no alargar este apartado, remito sobre este tema a mis muchos estudios sobre la ‘Corredención mariana’, en autores españoles del siglos XVII, solo los principales: Enrique Llamas,ocd, “Maternidad divina y colaboración de María a la redención”, En Est. Marianos, 64 (1998) 387-413; Ibid., “La colaboración de María a la redención en los teólogos españoles del siglo XVII”, Est. Marianos, LXX, (2004)235-264); Ibid., “Colaboración de María a la redención, Est. Marianos, Introducción, vol. LXX, pp. 7-16; Ibid., “Inmaculada Concepción de María y Corredención mariana, en la ‘Mística Ciudad de Dios’,de la Madre Agreda”, en Celtiberia, 99 (2005), pp.525-566; Ibid., “La Inmaculada Concepción y el desarrollo de la mariología española en el siglo XVII”, en Est. Marianos, LXXI, (2005), pp. 241-267; Ibid, “El siglo XVII, siglo de oro de la ‘Corredención mariana’, en Salmanticensis, LII (2005), pp.213-256; Publicado también en: “Maria, Unica Cooperatrice alla Corredenzione. Tai del Simposio sul Mistero della Corredenzione Mariana”, Fatima, Portogallo, 3-7- maggio, 2005, New Bedford, MA=2741 U:S:A: pp. 221-322.; Ibid., El ‘dolor salvífico’ de Maria. La ‘Compassio Mariae’, en los mariólogos españoles de los siglos XVI-XVII”, en Est. Marianos, LXXII (2006), pp. 145-173; Ibid., ·Cultura teológica en Guatemala.: Siglos XVI-XVII. ¿‘La primera mariología’, redactada en Centro América (1616-1624)?”, en ‘El Pensamiento Hispanico en América, siglos XVI-XX’, Salamanca, 2007, pp. 82-103; Ibid.. “El ‘Decreto Inmaculista’ del Concilio de Trento y los mariólogos españoles del sigloXVII”, En Marianum,LXIX (2007), 193-238.-Ibid., “Aspectos y valores mariológicos en la Iglesia hispana en torno a la figura de San Ildefonso de Toledo”, en Est. Marianos, LXXIV (2008),pp. 23-51. Ibid., “El desarrollo de la colaboración de María a la redención, a la luz del ‘de la Inmaculada’, en la mariología española del siglo XVII”, en Marianum,LXXI (2009), pp. 211-280. //*

V. Concepto de Co-Redencion:

El concepto que yo mantengo aquí al hablar de María‘corredentora’, no es el de una redención ‘compartida’ por el Hijo y la Madre, ni a partes iguales, ni proporcionales. Me refiero a una sola redención del género humano, que tiene por autor absoluto e independiente al Hijo de Dios, Jesucristo Redentor nuestro, Única Fuente de la gracia. A esa Redención absoluta y sobreabundante, Dios misericordioso, libre y voluntariamente, unió los méritos de la Virgen María, Madre del Redentor, para que brillase y resplandeciese más la belleza y armonía de los misterios del Dios misericordioso y providente, en la línea de la teología estética de Von Baltasar.

Es como entendió el Papa Pío XII el concepto de redención, cuando dijo en Haurietis Aguas(15, maii, 1956) : “Cum enim ex Dei voluntate in humanae redemptionis peragendo opere, Beatísima Virgo Maria cum Christo fuerit indivulse coniuncta, adeo ut ex Jesuchristi caritate eiusque cruciatibus, cum amore doloribusque ipsius Matris intime consociatis, sit nostra salus profecta”…(AAS.,48 (1956), 352.

Este concepto de co-redención es enteramente correcto, y teológicamente válido, tanto por las exigencias de la Cristología, por la autonomía e independencia de las acciones del Hijo de Dios, como por el planteamiento teológico que se puede hacer de la ‘Corredención mariana’, y de sus diversas posibilidades, como estructuró el P. Lennerz, como dije más arriba: Dios en su libre y eterna voluntad –supuesto que recuerda y tiene a la Vista el Papa Pío XII- determinó el factum de la Corredención mariana, y sus modos.

VI. Definibilidad de la ‘Corredencion Mariana’

La definibilidad de la corredención mariana, tal como la entendemos aquí –y creo que debe ser entendida en la Iglesia- tiene al menos dos aspectos.

1º- Un aspecto es: considerar la definibilidad de la corredención mariana, desde dentro -podemos decir-, desde su visión teológica dentro de la historia salutis, que nos da a conocer su naturaleza, y las condiciones necesarias que debe tener, como verdad revelada, para poder ser definida dogma de fe.

2º- El segundo aspecto es: considerar y contemplar la ‘definibilidad’ de la ‘Corredención mariana’, desde fuera, por razones externas al dogma; por la conveniencia y la oportunidad de la definición dogmática; por los efectos que puede producir en la Iglesia católica, en las Iglesias cristianas, en el mundo.

Yo no me refiero aquí a este segundo aspecto, porque no es de mi incumbencia. Podría opinar sobre él; pero, no me corresponde aquí dar juicios. Únicamente me parece oportuno advertir, que para juzgar de un hecho importante,como este, no hay que mirar solo a los aspectos negativos, que puede producir; hay que tener en cuenta también los efectos positivos de que puede privar a la Iglesia su negación, su omisión, o su rechazo, por causas externas

3º- Después de estudiar detenida y profundamente la ‘corredención mariana’, como verdad teológica, y de analizar detalladamente su desarrollo histórico, en la vida y en la historia de la Iglesia, que discurrió en una forma paralela al Dogma de la Inmaculada Concepción, me atrevo a afirmar:

a) que la colaboración eficiente de la Virgen María a la redención, ha sido propuesta por la mayor parte de los mariólogos, y de los más autorizados. como razón y argumento teológico para probar teológicamente la Concepción Inmaculada de María, hoy dogma de fe. Es un valor muy positivo.
b) La ‘Colaboración’ de María con su Hijo a la redención, para ser declarada dogma de fe, ha recorrido un camino, y ha tenido un desarrollo más favorable; puesto que según la tradición teológica eclesial, ha estado en pacífica posesión y profesión de fe por el pueblo cristiano, y por la
Iglesia, explícitamente desde el siglo II-III, hasta mediado el siglo XX. Ni en la época patrística, ni en la Edad Media, ni en la época de la Teología tridentina, ni en los siglos de la teología clásica (siglos XVI-XVII), ha existido rechazo de esta tesis en el seno de la Iglesia. Esto es importante.
c) En la Tradición Teológica eclesial los teólogos, Comentaristas de la Biblia, autores espirituales, etc, afirman formalmente, y en sus propios términos, la colaboración eficiente de la Virgen María con su Hijo a la obra de la redención objetiva.
d) Esta colaboración de María la entiende la mayor parte de los autores como una verdadera mediación de María con relación a Dios y a su Hijo Redentor.
e) De todo esto se sigue: que la colaboración efectiva de la Virgen María con
Su Hijo Redentor a la redención=’Corredención mariana’, reúne todas las condiciones teológicas necesarias para ser definida esta verdad como DOGMA DE FE.

Son las mismas ‘condiciones’, que según los más autorizados teólogos del siglo XVII (cf. Juan Antonio Valézquez, S.J, ‘Maria Immaculate Concepta…..1653), reunía la verdad de la Inmaculada Concepción:

+ Es doctrina implícita en la Sda. Escritura (Gr. 3, 15…)

+ Es una doctrina contenida de modo uniforme y unánime en la
Tradición Teológica eclesial, hasta 1950: profesada por Santos
Padres, Autores eclesiásticos, Obispos, Teólogos de todas
Escuelas Teológicas. Las controversias del siglo XX no
oscurecen su resplandor, antes bien han servido para esclarecer
sus conceptos
+ Es doctrina enseñada expresamente por el Magisterio vivo de
la Iglesia, en momentos concretos dominados por las contro
versias de los teólogos, y como enseñanza general de la Iglesia
+ Es doctrina propuesta y enseñada en sus propios términos, y
en su totalidad por el Concilio Ecuménico Vaticano II
( LG 56, 58-61).

+ Es una verdad reflejada en muchos textos de la liturgia de la
Iglesia, y en otros textos de la literatura de la Iglesia.
+ Es una verdad profesada por la FIDES Populi- sensus
Fidelium, en comunión con los Obispos y la Sede Apostólica
+ De todo lo expuesto aquí, y es una mínima parte, pienso:
Que la verdad de la “Corredención mariana-mediación de
María’ reúne las mismas condiciones para ser definida
dogma de fe que reunían en su tiempo la verdad de la
Inmaculada Concepción, y la Asunción gloriosa de María
en cuerpo y alma a los cielos.

* * *

Someto humildemente esta exposición al juicio y a la Autoridad de la Iglesia.

P. Enrique Llamas Martínez, ocd.
Prof. Emérito,
Universidad Pontificia
Salamanca
19 de marzo, Solemnidad de San José,
Esposo de María.