Todo verdadero Católico tiene devoción a Nuestra Señora. Nuestra Señora no es solamente honrada como Madre de Dios, admirada como la concebida inmaculadamente, apreciada como Virgen perpetua y buscada posteriormente como Reina asunta al cielo, sino también es considerada como Nuestra Madre Espiritual.

En la India, la devoción Mariana es muy fuerte. María es la principal Patrona de la India, especialmente desde que la independencia fue otorgada al país en la Fiesta de su Asunción el 15 de Agosto. Culturalmente en la India, a las mujeres se les tiene una gran estima, a pesar de que en la práctica hay muchos casos de mal trato.

De acuerdo a la mentalidad Hindú, la mujer es amada y venerada. La Deidad se concibe como teniendo una contraparte femenina. El Dios Vishnu tiene una Diosa Lakhmi y el Dios Siva tiene a Parvathi. Los Hindúes piensan que aplacando estas deidades femeninas, pueden conseguir favores de las poderosas deidades masculinas. Debido a tal concepto, María, Madre de Dios, fácilmente toma un lugar en la mentalidad y en el corazón Hindú. Es un hecho que muchos hindúes veneran a María. María también tiene un lugar de honor en el Islam. Los Católicos Indios tienen naturalmente una gran devoción a Nuestra Señora, puesto que están entrenados en la devoción Mariana desde su tierna edad.
Pero también habrá que recordar que la devoción permanece en la periferia de la vida de uno que no entra en el alma, una es la manera de pensar y otra es la manera de vivir, salvo que uno esté convencido de su necesidad. Referente a Nuestra Señora, la devoción hacía ella no debe ser solamente basada en una elevada dignidad ni tampoco en sus evidentes cualidades y virtudes. En la devoción a Nuestra Señora hay algo que va más allá de las distinciones personales. Esto es, que María está muy cercana a nosotros y tiene algo que hacer con nuestra salvación. Los primeros cuatro dogmas muestran a Nuestra Señora como una persona de eminencia e íntimamente conectada con Nuestro Señor como la concebida Inmaculadamente, Virgen Madre de Dios. Pero es el triple rol maternal doctrinal como Corredentora, Mediadora y Abogada, que libera su posición dominante en nuestra vida.

Si el rol de María es presentado como Corredentora, entonces naturalmente la gente se dará cuenta de su importancia en el trabajo de la redención y se verá impulsada a venerarla y amarla como una persona muy necesaria en su vida y en su salvación. Si Nuestra Señora es proclamada por las gentes como Mediadora, entonces el pueblo será atraído hacia ella para obtener las gracias de Nuestro Señor a través de ella. Es el título de Nuestra Señora como Abogada que inspira confianza en la gente. Por tanto será una gran ventaja, para la mayoría de la gente si estas tres prerrogativas de Nuestra Señora son declaradas como un quinto dogma Mariano.

Pienso que el por qué ciertos teólogos encuentran difícil entender la posición de Nuestra Señora como Corredentora, es debido a que están atrapados en las redes de silogismos y malentendidos. Es verdad que Nuestro Señor es el único Redentor pero vemos que en el acto de la Redención Nuestro Señor quiso involucrar a otros con El. Que El escogió haber nacido de una Virgen humilde de Nazaret cuando pudo haber logrado la Redención de diferente manera, esto nos hace entender que la Redención no excluye la cooperación por parte de otros. Nuestro Señor utiliza a María en su obra redentora hasta el punto en que se convirtió en la Madre del Redentor. Lo que San Pablo dice en 1Cor.3:9 es bastante revelador: Nosotros somos ‘colaboradores’ de Dios.

Nuestro Señor es el único Redentor de la humanidad; sin embargo, en Su divina disposición hizo uso de la humanidad en Su acto de Redención y María es la persona más prominente. Cuando decimos que Nuestra Señora es Corredentora no significamos que es independiente de Nuestro Señor, ni tampoco que está a la par con Él. Lo único que queremos decir es que Nuestro Señor utilizó a María en Su obra redentora.
El que Nuestra Señora sea Mediadora sigue como corolario de su rol como Corredentora. Así también con la prerrogativa de Nuestra Señora como Abogada.

Al implorar al Santo Padre que defina estos tres roles maternales de Nuestra Señora como dogma, los simpatizantes del movimiento de Vox Populi están solamente deseando el tener a Nuestra Señora puesta más centralmente en la devoción Mariana. Es motivo de consolación que muchas personalidades eminentes de los más niveles del clero y que muchos distinguidos teólogos, se están dando cuenta ahora de la necesidad de tener este Quinto Dogma proclamado por el Santo Padre. Que María nuestra Abogada obtenga este favor del Dios Trino, iluminando la mente y reforzando el corazón del Santo Padre hacía la declaración del Dogma.

Muy Rev. Peter M. Chenaparampil
Obispo de Alleppey, India