Hace ya más de cinco años que por primera vez escuché del movimiento eclesial Vox Populi Mariae Mediatrici (La Voz del Pueblo por María Mediadora), y del esfuerzo que estaban haciendo por sustentar sólidamente su posición en bases teológicas, patrísticas y ecuménicas, de tal manera que pudieran presentar argumentos convincentes para su objetivo central: solicitar a Su Santidad Juan Pablo II que proclame solemnemente como Dogma final de este siglo, que nuestra Santísima Madre la Virgen María es Corredentora, Mediadora de Todas las Gracias y Abogada del Pueblo de Dios, con objeto de que se conozca la verdad completa de su participación excepcional en el misterio de nuestra redención.

Por mi profundo amor a María Santísima –especialmente bajo la advocación de Santa María de Guadalupe, la Verdaderísima Madre del Dios por quien se vive (en sus propias palabras dadas al ahora Beato Juan Diego)- y por mi convicción del rol excepcional que Ella tuvo y sigue teniendo ahora en el misterio de nuestra salvación como Reina y Madre de todo los Pueblos, produje y envié mi petición personal a Su Santidad en apoyo al Quinto Dogma Mariano, carta que quedó consignada con fecha 9 de Septiembre de 1994.

Para mi gran alegría, fui enterándome y participando activamente en los avances significativos que tuvo el movimiento Vox Populi –el cual arrancó por iniciativa de seglares pero que pronto se convirtió en movimiento eclesial- logrando a la fecha el apoyo de más de 500 Cardenales y Obispos de todo el mundo, secundados en forma extraordinaria por más de 5 millones de peticiones dirigidas al Papa por fieles laicos.

Ahora tengo el privilegio de presentar el libro intitulado: Bases Teológicas III, en el cual se condensan las aportaciones más recientes que se han dado en la materia, desarrolladas por connotados teólogos, mariólogos y especialistas de nuestro tiempo, tanto católicos como no católicos, quienes siguen profundizando en los tesoros inagotables de la Hija Predilecta, Madre Amantísima y Esposa Fiel del Dios Trino que la escogió desde toda la eternidad para participar de manera única en la historia de la salvación.

Ruego a Nuestra Madre que acoja estos trabajos y al Espíritu Santo para que ilumine las mentes de quienes los lean, y que conjuntamente con Ella se regocijen de las maravillas que el Señor ha hecho en su favor, suplicando al Padre Celestial que tenga a bien otorgar, en nombre de Jesucristo, esta Quinta corona Dogmática a Nuestra Reina y Señora, Madre de todos los pueblos, Corredentora, Mediadora y Abogada.

Con mi especial bendición para la familia Vox Populi y para todos aquellos hombres de buena voluntad que penetren en los misterios aquí descubiertos.

México, D. F., 7º de Octubre de 1999, Año del Padre y Festividad de Nuestra Señora del Rosario.

Ernesto Cardenal Corripio Ahumada
Arzobispo Emérito Primado de México