La mente de un santo está sobrenaturalmente dispuesta a la verdad. Mientras más santificado esté el corazón humano, más dócil será la mente a los revelados misterios de la fe. Por la razón de que los santos han sacrificado todos sus deseos mundanos por el paraíso celestial, están menos propensos a tener intelectos sesgados o confusos, mismos que son provocados por los apegos del mundo —la agenda humana, sea eclesiástica o de cualquier otro tipo, puede obscurecer las verdades divinas e impedir su consentimiento—.

El testimonio de los santos y beatos representa el nivel más alto y digno de confianza del sensus fidelium —ese consenso de la fe cristiana que se encuentra comúnmente dentro del Pueblo de Dios, que a su manera está inspirado y protegido por el Espíritu de la Verdad.(i)

Según una máxima de la Iglesia antigua, la “voz del pueblo” (vox populi), es un eco de la “voz de Dios” (vox Dei). Dentro de este coro de “vox populi”, el testimonio de los santos aporta los estribillos más puros y genuinos al reconocer, vivir y algunas veces hasta morir, por la fe cristiana. Por ello es particularmente valioso escuchar sus cantos de alabanza a María Corredentora.

Estamos plenamente conscientes de la relación tan limitada que ofrecemos dentro de una amplísima e ilustre gama de testimonios que han dado los santos de Dios a su Mater Dolorosa, y por ello nos permitimos citar solamente aquellos testimonios más recientes, de hecho, sólo a aquellos santos y beatos que han muerto en los últimos cien años. Este género se limita radicalmente a aquellos que han sido canonizados o beatificados en ese período.

Sta. Gemma Galgani (= 1903), de origen italiano que a sus cortos veinticinco años de edad, experimentó varias manifestaciones sobrenaturales, incluyendo visiones de Jesús, ataques diabólicos y los estigmas. Durante algunos de sus éxtasis registrados, Sta. Gemma habla fuertemente de los sufrimientos corredentores que la Madre sufre en el calvario:

Oh pecadores malvados, dejen de crucificar a Jesús, porque al mismo tiempo también traspasan a la Madre…Oh Madre mía, ¿en dónde te encuentro? Siempre al pie de la cruz de Jesús…¡Oh qué dolor el tuyo!…¡Ya no veo un solo sacrificio, sino dos: uno para Jesús, otro para María!…Oh Madre mía, si alguien te viera con Jesús no sería capaz de decir quién expira primero: ¿tú o Jesús?(ii)

¡Qué compasiva te me muestras, oh Madre mía, verte cada sábado al pie de la cruz!…¡Oh! Ya no veo sólo una Víctima, sino dos.(iii)

Sta. Gema escribe a su director espiritual sobre estos intensos sufrimientos de la Santísima Virgen desde del nacimiento de Jesús, pues contemplaba dolorosamente su crucifixión:

¡Oh, qué gran dolor debió haber sido para la Madre después que nació  Jesús, pensar que tendrían que crucificarlo! ¡Qué tormentos debió haber tenido siempre en su Corazón! ¡Cuánto habrá suspirado y cuántas veces habrá llorado! Aún así, nunca se quejó. ¡Pobre Madre!(iv)

…verdaderamente entonces, cuando ella lo ve crucificado… esa pobre Madre fue traspasada por muchas espadas…Entonces mi Madre fue crucificada con Jesús.(v)

Vimos anteriormente que la aprobación eclesiástica de María Corredentora tuvo lugar bajo el pontificado del Papa Sn. Pío X (= 1914). Durante su pontificado, tres documentos de la Curia Romana se refieren a la “misericordiosa Corredentora del género humano,” “nuestra Corredentora” y “Corredentora del linaje humano.” En sus propias palabras, el canonizado Papa instruye, en su Encíclica Mariana Ad Diem Illum de 1904, acerca de la “comunión de vidas y sufrimientos entre la Madre y el Hijo” al ofrecer la víctima redentora: “[María tendría] la tarea de cuidar y alimentar a la Víctima y de depositarla en el altar. De aquí se deriva la comunión de vida y sufrimientos entre la Madre y el Hijo, sufrimientos que para ambos y de igual manera, se pueden aplicar las palabras del profeta: ‘Pues mi vida se consume en aflicción, y en suspiros mis años’ (Sal. 30,11).(viii)

Más aún, Sn. Pío X invoca a nuestra Madre inmaculada como la “Reparadora del mundo perdido” y por lo tanto “Dispensadora de todos las gracias que nos mereció Jesucristo con su muerte y con su sangre.”(ix)  Asimismo cita a Sn. Buenaventura al hablar de la profunda participación redentora de la Madre en el calvario, afirmando que María “participó de tal manera en los sufrimientos (del Hijo), que de haber sido posible, con gusto habría padecido ella misma todos los tormentos que el Hijo soportaba.”(x)

Sta. Francisca Xavier Cabrini (= 1917), primer ciudadana americana canonizada, en repetidas ocasiones se refiere a la Corredentora en sus enseñanzas y dichos(xi), nombrando a la Santísima Virgen la “nueva Eva, la verdadera Madre de los vivientes” aquella que fue “escogida por Dios para ser la Corredentora del género humano.”(xii) La Madre Cabrini también discurre sobre las enseñanzas del Papa de la época, Sn. Pío X, sobre la corredención y hace el siguiente comentario de la Corredentora:

Si la gloria de haberle dado vida a nuestro Redentor le perteneció a ella, entonces también, como bien dijo nuestro Santo Padre, la tarea de cuidar y preparar a la Víctima sagrada para el sacrificio del linaje humano. María no sólo fue Madre de Jesús en las alegrías de Belén, pero más aún en el calvario…es ahí donde mereció ser digna Corredentora de todos.(xiii)

Sn. Maximiliano María Kolbe (= 1941), por ser el “teólogo de la inmaculada” se convierte también en el teólogo de la Corredentora. El santo mártir polaco, quien experimentó en su propia vida y de manera heroica el misterio de la corredención, al ofrecer su vida a cambio de un prisionero de guerra en Auschwitz, ofrece un tributo excepcional a la Corredentora, compañera  predestinada con el predestinado Redentor en restaurar la gracia a la humanidad: “Desde ese momento [de la caída], Dios promete un Redentor y una Corredentora cuando dice: ‘Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje; ella te pisará la cabeza.’”(xiv) Sn. Maximiliano continúa su disertación, animando a una Mayor comprensión de María Corredentora para los tiempos contemporáneos: “Es claro que desde el principio nuestra relación con María Corredentora y Dispensadora de las gracias en la economía de la Redención no fue entendida en toda su magnitud. Pero actualmente, la fe en la mediación de la Santísima Virgen María crece cada día más.”(xv)

Esta sabiduría relativa a la madurez que iba adquiriendo el desarrollo doctrinal de la Corredentora, como parte esencial de su mediación universal, llevó a Sn. Maximiliano a ser uno de los primeros, junto con el renombrado Cardenal Mercier de Bélgica, en promulgar por una solemne definición pontificia de la mediación de Nuestra Señora en 1923. Consciente de las intenciones que tenía el Papa Benedicto XV de establecer tres comisiones teológicas para estudiar la posible definición de la mediación universal de María,(xvi) Sn. Maximiliano pidió a Nuestra Madre interceder para acelerar la solemne proclamación, ya que el rol de Nuestro Señora como la Mediadora de todas las gracias constituía la base teológica fundamental para el acto de la consagración Mariana y para las actividades de su Militia Immaculatae (“Milicia de la Inmaculada”):

Las palabras del Cardenal Mercier fueron las siguientes: “En su instrucción del 28 de Noviembre de 1922, el Santo Padre nos informó su decisión de nombrar tres delegaciones: una en Roma, otra en España y la tercera en Bélgica, para examinar en detalle el siguiente problema: ¿Pertenece al depósito de la verdad revelada la mediación de la Santísima Virgen María y podría ser susceptible de una definición?”
…La Militia basa sus actividades sobre esta realidad. Acudimos a la inmaculada y somos instrumentos en sus manos porque ella distribuye todas las gracias de conversión y santificación al os habitantes de este valle de lágrimas. Es más, firmemente profesamos esta verdad en nuestro acto de consagración a la Virgen María porque cada gracia nos viene del dulcísimo y puro Corazón de Jesús a través de las manos de María. Pero ¿en qué se fundamenta? Veamos la historia. Todas las conversiones siempre han venido por María, y cada santo tenía una devoción particular por ella. Los Padres y Doctores de la Iglesia han proclamado que ella, la Segunda Eva, ha reparado lo que la primera destruyó: que ella es el canal de todas las gracias, que ella es nuestra esperanza y refugio, que recibimos gracias por ella. En su Encíclica del Rosario (22 de Septiembre de1891), el Papa León XIII dice: “Se puede afirmar con toda verdad que por designio divino, del inmenso tesoro de gracias que nos son comunicadas, nada nos llega si no es por María.” Oremos, pues para que nuestra Santa Madre apresure la proclamación solemne de este privilegio suyo para que toda la humanidad pueda correr a sus pies con plena confianza, porque hoy en día tenemos gran necesidad de su protección.(xvii)

La Corredentora y el ecumenismo

Sn. Leopoldo Mandic (= 1942), sacerdote croata de la Orden de los Capuchinos con base en Padua, fue internacionalmente reconocido como confesor y director espiritual por casi cuarenta años. Aunque físicamente débil por los sufrimientos que le causaban varias dificultades físicas, incluyendo la del habla, por algunas enfermedades, fue un gigante espiritual que pasaba doce horas al día en el confesionario como un consagrado “canal de reconciliación.” Apóstol y “víctima del ecumenismo,” Sn. Leopoldo ofreció su vida a la corredentora por la reunificación de las iglesias orientales con la Iglesia de Roma. Era tanta la devoción de este santo a María Corredentora, que el deseo de toda su vida era escribir un libro que defendiera a la Santísima Madre como la “Corredentora de la raza humana,” y el “canal de cada gracia” que nos viene de Cristo Jesús.(xviii)

Sn. Leopoldo se refiere a la Madre como la “Corredentora del género humano” no menos de trece veces, y también vuelve a encender la chispa del título medieval y moderno de “nuestra Redentora.”(xix) Tan valiente defensor era de la Corredentora, que sobre una de sus imágenes, Sn. Leopoldo escribió el siguiente testimonio personal: “Yo, fraile Leopoldo Mandic Zarevic, creo firmemente que la Santísima Virgen es la fuente moral de todas las gracias, por haber sido Corredentora del linaje humano, y todos hemos recibido de su plenitud.”(xx)

Con el objeto de transmitir la naturaleza incondicional de la devoción que profesaba a la Corredentora este Patrono de la reunificación de la Iglesia, Sn. Leopoldo escribió un juramento en su propia mano ofreciendo toda su vida como víctima “en total sumisión a la Corredentora del linaje humano” por la “redención” y reconciliación de los pueblos orientales: “En verdad ante Dios y la Santísima Virgen y bajo juramento, me obligo por toda mi vida, en sumisión a la Corredentora del linaje humano, a poner todo mi esfuerzo por la redención de los pueblos orientales disidentes que caen en el error y cisma, al margen de la obediencia a mis superiores.”(xxi)

El testimonio de Sn. Leopoldo tanto a la insoslayable verdad de María Corredentora como a la auténtico imperativo cristiano del ecumenismo, prueba concretamente en una vida humana canonizada, que la generosa devoción de la Iglesia a María Corredentora no es de ninguna manera una oposición para un verdadero ecumenismo católico. De hecho, el “ministro de la reconciliación” (xxii) nos muestra que la Corredentora es el medio mariano más adecuado para que pueda haber una verdadera reconciliación cristiana, en virtud de ser “nuestra Madre común,”(xxiii) en palabras de Juan Pablo II. Por lo tanto, la Madre Corredentora es también Madre del Movimiento Ecuménico y nunca su obstáculo.

Con el ejemplo de Sn. Leopoldo, va también el ejemplo actual de Juan Pablo II, quien se ha mostrado de igual forma “plenamente mariano, y plenamente ecuménico.” Juan Pablo II es el Papa de la Corredentora sin que esto viole el verdadero significado o imperativo del ecumenismo cristiano, pues la misión ecuménica de la Iglesia consiste en la oración que es como “su alma,” y el diálogo que es como “su cuerpo,” en la búsqueda de la verdadera unidad cristiana con la única Iglesia, santa, católica y apostólica de Jesucristo.(xxiv) En su Encíclica sobre el ecumenismo, Ut Unum Sint, el Santo Padre prohibe cualquier compromiso doctrinal en aras de lograr esta meta: “En el Cuerpo de Cristo que es ‘el camino, la verdad y la vida’ (Jn.14,6), ¿quién consideraría legítima una reconciliación lograda a expensas de la verdad?”(xxv)

Por lo tanto, no es una opción auténticamente católica creer en “cualquiera de las dos,” es decir, en María Corredentora o en el ecumenismo, es más bien un deber y obligación creer en ambas, pues precisamente la reunificación de todos los cristianos se llevará a cabo mediante el rol de María Corredentora.

Sta. Teresa Benedicta de la Cruz (= 1942), aclamada filósofa convertida y monja carmelita de clausura, ha sido proclamada “Copatrona de Europa.” Nacida en el seno de una familia judía como Edith Stein, Sta. Teresa Benedicta fue otra víctima de Auschwitz, quien, antes del ofrecimiento final de su vida, regaló al mundo sus pensamientos personales, filosóficos y sus meditaciones místicas.

Profundamente devota de Nuestra Señora de los Dolores, Sta. Teresa Benedicta pasó muchas horas en oración ante la imagen de la Madre Dolorosa y describió a la Madre Corredentora nuestra entrada al “orden redentor.”(xxvi) Al igual que su Madre del Cielo, fue primero “ilustre hija de Israel”(xxvii) antes de convertirse en discípula de Cristo.

En su tratado teológico Scientia Crucis, en el que aborda el conocimiento de la cruz según los escritos de Sn. Juan de la Cruz, Sta. Teresa Benedicta confirma, junto con Dionisio, que el acto más grandioso que puede hacer un ser humano es cooperar con Dios en la salvación de los hombres: “La más divina de todas las obras divinas es cooperar con Dios en la salvación de las almas.”(xxviii) Pero sólo Nuestra Señora es quien coopera en esta obra divina por encima de todas las demás criaturas. Sta. Teresa Benedicta, en una línea de conocimiento realmente fecunda, declara que el rol de la Corredentora trasciende el simple nivel humano de actividad para entrar en el ámbito sobrenatural de la cooperación humana: “María deja el orden natural y se sitúa al lado del Redentor como Corredentora.”(xxix)

La humilde María de Nazaret, como hija de Adán y Eva, abandona el orden natural del ser y acepta la predestinación de Dios de convertirse en Madre espiritual de todos los pueblos, lográndolo al haberse “mantenido al lado del Redentor” en el orden sobrenatural, el orden hipostático y el orden redentor universal. Ella es la Madre espiritual de todos los pueblos por haber cooperado con Dios en la salvación de las almas, la “más divina de todas las obras divinas.” La carmelita, de origen judío y Copatrona de Europa, da un paso más al reverenciar a la última Hija de Zion, como la “Colaboradora de Cristo el Redentor.”(xxx)

El Fundador del Opus Dei, Sn. José María Escrivá (= 1975), excepcional e  incansable apóstol de nuestros días, animaba continuamente a los miembros de su congregación mundial, “Obra de Dios,” a que apreciaran a su Madre celestial en todos sus roles salvíficos. Sn. José María defiende enérgicamente a Nuestra Señora Corredentora, como lo demuestra el siguiente texto, en el que aplaude el uso pontificio del término Corredentora y su doctrina:

Los supremos pontífices se han dirigido correctamente a María como la ‘Corredentora,’ pues junto con su Hijo que sufría y moría, sufrió y casi murió con su Hijo que sufría y moría; en ese momento renunció a sus derechos maternales por la salvación del hombre y, en cuanto dependió de ella, ofreció a su Hijo para aplacar la divina Justicia, que bien podemos decir que ella, junto con Cristo, redimió al género humano. De esta forma estamos en mejor posición de entender ese momento de la pasión del Señor que jamás debemos de cansarnos de meditar: ‘Stabat iuxta crucem Jesus Mater eius,’ ‘Junto a la cruz de Jesús estaba su Madre’ (Jn. 19,25).(xxxi)

Para el histórico y estigmatizado santo, Padre Pío de Pietrelcina (= 1968), no es necesaria ninguna introducción, y tampoco encontraríamos una adecuada.

La consagración y oblación del Padre Pío a la Madona Corredentora no tenía límites dentro de los confines de hiperdulía. Este santo místico del confesionario, constantemente dirigía a sus penitentes a la Madre de los Dolores, e incansablemente les daba la penitencia sacramental de recitar siete Aves Marías a la Señora de los Dolores; muchos penitentes han reportado que antes de que él pudiera terminar de decir este título mariano, frecuentemente rompía a llorar.(xxxii)

Sus continuos elogios a la Madre de los Dolores y Corredentora expresados en sus miles de consejos en el confesionario y en su cotidiana dirección espiritual, se pueden resumir en un testimonio de la Corredentora en una de sus cartas: “Parece que ahora comienzo a comprender lo que fue el martirio de nuestra amadísima Madre… ¡Oh, si toda la gente pudiera tan siquiera penetrar en este martirio! ¿Quién sería capaz de soportar el sufrimiento con ésta, sí, nuestra querida Corredentora? ¿Quién le negaría el muy adecuado título de Reina de los Mártires?”(xxxiii)

Los Beatos

Un gran número de Beatos se solidarizan con los Santos en la alabanza a María Corredentora.

El Beato Bartolo Longo (= 1926), ha sido objeto recientemente de una renovada veneración, por la notable cita de Juan Pablo II en su Carta Apostólica del Rosario Rosarium Virginis Mariae, publicada en el 2002, y en la que se refiere a él como “Apóstol del Rosario”(xxxiv). Nuestra Señora es “por gracia, todopoderosa” profesa el Beato Bartolo, y repetidamente invoca a la inmaculada como “nuestra Corredentora y Dispensadora de las gracias.”(xxxv) Su sentida invocación de Corredentora para sus tiempos, también debería de ser nuestra petición orante en nuestros tiempos: “Oh Virgen Santa, cumple hoy con tu misión de ser nuestra Corredentora.”(xxxvi)

El Beato Luigi Orione (= 1940), Fundador religioso y protector de Sn. Juan Bosco, también se vale del título Corredentora: “María es la Corredentora de la humanidad, es nuestra más tierna Madre, pues incluso derramó tantas lágrimas especialmente por esta razón…”(xxxvii)

El extraordinario Cardenal de Milán, Beato Ildefonso Schuster (= 1954), promulgó una mariología bien documentada sobre María Corredentora con generosas aplicaciones del título Corredentora a lo largo de sus prolíficos escritos teológicos, homilías y obras catequéticas.(xxxviii)

El Cardenal teólogo, presenta una elaborada mariología de la Corredentora: “Incluso en el Cielo María ejercita la función de ser nuestra Abogada, esa función que Jesús le encargó en el calvario, esto es para que la redención reparara completamente la caída, incluso sobreabundantemente. Para Adán y Eva, pecadores, y para la causa del pecado original en este mundo, Dios contrapuso a Cristo y María, el Redentor y la Corredentora del linaje humano.”(xxxix) En relación con la Fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, escribe:

Desde hace muchos siglos la devoción especial a la Virgen de los Dolores, Corredentora del linaje humano, ha estado en el alma del pueblo cristiano…[la moderna Fiesta del 15 de Septiembre fue, sin embargo,] más la fiesta del triunfo de la Santísima Madre quien al pide la cruz, precisamente por su cruel martirio, redimió al linaje humano junto con su Hijo, y mereció que fuera triunfalmente exaltada por encima de los coros de Ángeles y Santos.(xl)

En su comentario sobre la presentación del Niño Jesús, el Beato Ildefonso dice que el anciano Simeón “ya vislumbraba desde lejos la cruz plantada en el calvario y previó que María Corredentora estaría al pie de la cruz con el Corazón traspasado por una espada… María escuchó al anciano y le entendió, pero no dijo una sola palabra. Su martirio sin sangre comenzó desde ese momento pero guardó silencio, porque usualmente la víctima se queda callada y no habla.”(xli)

El Beato Jaime Alberione (= 1971), fue un moderno apóstol de la comunicación social y la evangelización. Fundador de la piadosa Sociedad de Sn. Pablo, que ha difundido libros católicos y material para los medios de comunicación por los cuatro puntos de la tierra. Su extensa mariología sobre la corredención, es al mismo tiempo, teológicamente astuta y atractiva para el corazón cristiano:

“Así como Jesús se ofreció a sí mismo en el Huerto de Getsemani, María igualmente dio su consentimiento a la inmolación y, hasta donde se lo permitieron sus fuerzas, inmoló a su Hijo. Su consentimiento fue similar al que dio en la encarnación, aunque de modo distinto…Y durante toda su vida nunca se interrumpió la unión de voluntades, intenciones y dolores entre la Madre y el Hijo, y mucho menos se rompió esa unión en el calvario…Como resultado de la unión de dolores, voluntades e intenciones entre María y Jesucristo, María se convirtió en Reparadora y en nuestra Corredentora y la Dispensadora de todos los frutos de la cruz…Jesús es el único Redentor. Jesús es el Mediador principal por designio divino.”(xlii)

Con sucinta precisión teológica, el Beato Alberione explica que la misión corredentiva de la Madre duró toda la vida: “[Ella] sufrió junto con Jesús el Redentor; ella fue Corredentora. Ella sabía que ésta era su misión para reparar dignamente por el pecado, para reabrir el Cielo, para salvar a la humanidad. Cumplió con éste, su oficio, desde el pesebre de Jesús hasta el calvario y luego al sepulcro.”(xliii) Con la misma precisión identifica el rol de María en la adquisición de la gracia y su resultado en la distribución de esa gracia: “[María] cooperó en la adquisición de la gracia y por ello es Corredentora; le presenta a Dios nuestras necesidades y por ello es la Mediadora de la gracia; nos ama y nos comunica la divina misericordia a nosotros, y por ello es nuestra Madre espiritual.”(xliv)

Dentro del grupo de Venerables recientes, citamos al eminente estudioso bíblico y misionero en China, Venerable Gabriel María Allegra (= 1974). El Venerable Gabriel defendió incondicionalmente la definibilidad dogmática de María como Corredentora y Mediadora de todas las gracias, particularmente en sus fundamentos bíblicos(xlv): “Creo firmemente y con todas mis fuerzas predicaré al resto de los fieles, que el título de Corredentora es teológicamente exacto para explicar la parte que tuvo María en la obra de nuestra salvación.”(xlvi) Este eminente y respetado estudioso bíblico, de forma muy conmovedora nos dice: “Las aflicciones de María y aquellas de Jesús no fueron sino una sola aflicción que hizo sufrir a dos corazones…La compasión de María incrementó el sufrimiento de Jesús y la pasión de Jesús fue la causa de las aflicciones de María. Este doble ofrecimiento redimió al mundo.”(xlvii) El Venerable Allegra subraya además, que “María merecía el título de Corredentora”(xlviii) y que “su ser estuvo íntimamente unido al de su Hijo moribundo en la cruz, como nuestra Corredentora.”(xlix)

Terminamos este solo cristiano de alabanzas que, a una voz, cantan los cristianos electos, con la voz única de la Madre Teresa de Calcuta (= 1997), recientemente beatificada, cuya profundidad mariológica, radicada en la sencillez, resuena en una carta fechada en 1993 en donde apoyó la definición dogmática de María Corredentora:

14 de Agosto de 1993
Fiesta de Sn. Maximiliano Kolbe

María es nuestra Corredentora con Jesús;
Ella le dio su cuerpo y sufrió con Él al pie de la cruz.
María es la Mediadora de todas las gracias;
Ella nos dio a Jesús, y como Madre, nos obtiene todas sus gracias.
María es Nuestra Abogada,
Quien intercede ante Jesús por nosotros.
Sólo a través del Corazón de María,
Podremos llegar al Corazón Eucarístico de Jesús.
Con la definición papal de María Corredentora, Mediadora y Abogada,
Enormes serán las gracias que recibirá la Iglesia.

Todo a Jesús por María.

Que Dios los bendiga,

M. Teresa, MC.(1)

Notas

(i) Cf. M. De María, “Il ‘sensus fidei’ e la ‘Corredentrice,'” María Corredentrice, Frigento, 2000, vol. 3, p. 8. Para estudios más extensos, cf. S.M. Miotto, “La voce dei Santi e la ‘Corredentrice,'” María Corredentrice, pp. 189-223; S. Manelli, F.F.I., “Corredención Mariana en la Hagiografía del Siglo XX,” María Corredentora: Temas Doctrinales Actuales, pp. 191-261; Nota: La Mayoría de las referencias contenidas en este capítulo se pueden encontrar en estas dos obras más completas.
(ii) Sta. Gemma Galgani, Estasi, Diario, Autobiografica, Scritti vari, Roma, 1988, p. 24.

(iii) Ibid., p. 34.

(iv) Sta. Gemma Galgani, Lettere, Roma, 1979, p. 106.

(v) Ibid.

(vi) Cf. Capítulo XI.

(vii) Cf. ASS 41, 1908, p. 409; AAS 5, 1913, p. 364; AAS 6, 194, p. 108.

(viii) Sn. Pío X¸ Ad Diem Illum, 12.

(ix) Ibid.

(x) Ibid.

(xi) Cf. G. de Luca, Parole sparse della Beata Cabrini, Roma, 1938.

(xii) Ibid., p. 164, 169.

(xiii) Ibid., p. 170.

(xiv) Sn. Maximiliano Kolbe, Scritti, Roma, 1997, n. 1069. También cf. L. Iammorrone, “Il mistero di Maria Corredentrice in San Massimiliano Kolbe,” María Corredentrice, vol. 2, pp. 219-256; H. M. Manteau-Bonamy, O.P., Immaculate Conception and the Holy Spirit, pp. 99-102.

(xv) Sn. Maximiliano Kolbe, Scritti, n. 1229.

(xvi) Ambas comisiones, española y belga, recomendaron enfáticamente la solemne definición de la mediación universal de María; las conclusiones de la comisión romana nunca fueron oficialmente publicadas, cf. M. O’Carroll, C.S.Sp., “The Fifth Marian Dogma and the Commission: Theological Gaps,” Contemporary Insights on a Fifth Marian Dogma, p. 143.

(xvii) Sn. Maximiliano Kolbe, “The Mediaton of the Most Blessed Virgin Mary,” Rycerz Niepokalanej, 1923, vol. 3, pp. 45-46.

(xviii) Cf. P. E. Bernardi, Leopoldo Mandic: Santo della riconciliazione, Padua, 1990, p. 118.

(xix) Cf. P. Tieto, Suo umile servo in Cristo, vol. 2, Scritti, Padua, 1992, p. 117. También para un tratamiento más extenso, cf. P. Stemman, “Il mistero di Maria ‘Corredentrice’ nella vita e negli Insegnamenti di san Leopoldo Mandic,” Maria Corredentrice, Frigento, 1999, vol. 2, pp. 257-276.

(xx) Sn. Leopoldo Mandic, Scritti, vol. 2, p. 124.

(xxi) Cf. Stemman, “Il mistero di Maria ‘Corredentrice,'” p. 269. El texto original en latín es el siguiente: “Vere coram Deo et Deiparae Virgini, interposita sacramenti fide, me obstrinxi in obsequium Corredemptricis humani generis, disponendi omnes ratione vitae meae iuxta oboedientiam meorum superiorum in redemptionem Orientalium Dissidentium a schismate et errore.” Sn. Leopoldo Mandic, Scritti, vol. 2, p. 97.

(xxii) Cf. Stemman, “Il misterio di María ‘Corredentrice,'” p. 262.

(xxiii) Juan Pablo II, Redemptiros Mater, 30.

(xxiv) Cf. Juan Pablo II, Encíclica Ut Unum Sint, 21, 28.

(xxv) Ut Unum Sint, 18.

(xxvi) Cf. F. Oben, Edith Stein, Alba House, 1988, pp. 57-61, 67.

(xxvii) Papa Juan Pablo II, Discurso de Beatificación en Colonia, Mayo 1, 1987.

(xxviii) Edith Stein, The Science of the Cross: A Study of St. John of the Cross, eds. Dr. Lucy Gelber y Fr. Romaeus Leuven, O.C.D., trad. Hilda C. Graef, Henry Regnery Co., 1960, p. 215.

(xxix) Ibid. Cf. también Hna. M. F. Perella, “Edith Stein. Ebrea, carmelitana, martire,” Palestra del Clero, 1999, vol. 78, p. 695. Nota: Una autora contemporánea de las provincias Renanas es Adrienne von Speyr (= 1967), mística suiza estigmatizada, colega muy cercana al teólogo suizo Hans Urs von Balthasar. La gran semejanza de pensamiento entre von Balthasar y von Speyr está confirmada por el mismo von  Balthasar: “Quiero tratar de evitar que después de mi muerte, alguien se de a la tarea de separar mi obra de la de Adrienne von Speyr. Ni remotamente será posible ” (Hans Urs von Balthasar. Unser Auftrag, 11). Von Speyr, receptora de cientos de revelaciones durante su vida, revela un extraordinario recuento teológico y místico de la Madre Corredentora. En su libro, Mary in the Redemption (Ignatius Press, 2003), aplica el título diez veces a lo largo de la obra entre profundos pensamientos teológicos. Por ejemplo:”…Y María es tan leal al Padre que en su Hijo ella ve tanto al que ha sido designado por el Padre (porque ella se hace una con la voluntad del Padre) y progresivamente, a través del Hijo, al Padre mismo. Sin embargo, será más difícil para el Hijo hacerla participar, a ella que es inocente, de su pasión y hacer uso de su pureza de manera que la involucre en la obra de la redención convirtiéndola en Corredentora. Será mucho más difícil involucrar en todo esto a una que es inmaculada, que a un converso que tiene muchas cosas personales que expiar y por ello con gusto coopera soportando una parte de la culpa común. En este sentido el sacrificio de la Madre se aproxima a la matanza de los ‘inocentes'” (Mary in the Redemption, p. 32).

Y también de von Speyr: “…Y ya que el Hijo la escogió como su Madre, seguirá siendo su Madre incluso hasta que Él muera. La ha escogido para todo, y su corredención ya estaba planeada y contenida en su preredención. Por lo tanto, ella era Corredentora desde que lo dio a luz, hecho que fue explícitamente dedicado al Hijo para que pudiera llevar a cabo su misión, un acto cuyo significado está contenido en la misión divina-humana de Jesús. Y este propósito no se pierde en María. Ella sigue siendo su Madre ya sea estando dentro de ella, lejos de ella, o bien pendiendo de la cruz” (Mary in the Redemption, p. 83-84).

(xxx) Sta. Teresa Benedicta, Beata Teresa Benedetta della Croce, Vita Dottrina Testi inediti, Roma, 1997, p. 1997.

(xxxi) Sn. José María Escrivà, Amici di Dio. Omelie, Milán, 1978, p. 318; también cf. Miotto, “La voce dei Santi e la ‘Corredentrice,'” p. 215; F. Delelaux, “Nel dolore invocare e imitare María Corredentrice,” Eco del Santuario dell’Addolorata, Castelpetroso, 1995, n. 3, pp. 6-8, n. 4, pp. 3-5.

(xxxii) A. Negrisolo, N. Castello, S.M. Manelli, Padre Pio nella sua interiorità, Roma, 1997, pp. 123.

(xxxiii) Sn. Padre Pio, Epistolario, San Giovanni Rotondo, 1992, vol. 3, p. 384; cf. también a estas obras del Padre Pio: Castello, Manelli, La “dolce Signora” di Padre Pio, Cinisello Balsamo, Italy, 1999; Manelli, “María SS.ma Corredentrice nella vita e negli scritti di Padre Pio da Pietrelcina,” Maria Corredentrice, Frigento, vol. 2, pp. 277-294; M. Da Pobladura, Alla scuola spirituale di Padre Pio da Pietrelcina, San Giovanni Rotondo, 1978; F. Da Riese, P. Pio da Pietrelcina crocifisso senza croce, Foggia, 1991.

(xxxiv) Juan Pablo II, Carta Apostólica Rosarium Virginis Mariae, 16 de Octubre, 2002, 43.

(xxxv) Beato Bartolo Longo, I quindici sabati del santo Rosario, Pompeya, 1996, ed., p. 62; trad. al inglés., The Fifteen Saturdays, Pompeya, 1993, p. 65.

(xxxvi) Beato Bartolo Longo, I quindici sabati, pp. 98, 101.

(xxxvii) Beato Luigi Orione, citado en antología Con don Orione verso María, Roma, 1987, p. 215; cf. también a Miotto, “La voce dei Santi e la ‘Corredentrice.'”

(xxxviii) Cf. I. Schuster, Liber Sacramentorum. Note storiche e liturgiche sul Messale Romano, Turin-Roma, 1928, vol. 9; L’Evangelo di Nostra Donna, Milán, 1954.

(xxxix) Ibid., vol. 8, p. 181.

(xl) Ibid., vol. 7, p. 89.

(xli) Schuster, L’Evangelo di Nostra Donnna, p. 67.

(xlii) G. Alberione, Maria Regina degli Apostoli, Roma, 1948, pp. 110-111; cf. también Manelli, “María Corredentrice nel pensiero del venrabile Giacomo Alberione,” Maria Corredentrice, Frigento, 2000, pp. 163-188.

(xliii) Alberione, Brevi meditazioni pero ogni giorno dell’anno, Roma, 1952, vol. 1, pp. 452-453.

(xliv) Alberione, Le grandezze di Maria Feste di María Santissima, Albano, 1945, p. 42.

(xlv) Cf. Murabito, “La Corredenzione di Maria nel pensiero del venerabile Padre Gabriele Allegra,” Maria Corredentrice, Frigento, 1999, vol. 2, pp. 195-314.

(xlvi) G.M. Allegra, Fasciculus Florum, Quaderno, 18 de Noviembre, 1939; Archivio della Vice Postulazione.

(xlvii) Allegra, I sette dolori di Maria, Castelpetroso, 1995, pp. 30-31.

(xlviii) Ibid., p. 30.

(xlix)Allegra, Il Cuore Immacolato di Maria, Acireale, 1991, p. 132.

(1) Beata Teresa de Calcuta, Carta a Vox Populi Mariae Mediatrici, 14 de Agosto, 1993, Vox Populi Mariae Mediatrici Archivos, Hopedale, Ohio.