Por el Dr. Mark Miravalle (Luis Gerardo: va en recuadrito)

¿Cuál es tu primera respuesta cuando oyes a alguien referirse a la madre de Jesucristo como la “Corredentora”? ¿Extrema? ¿Excesiva piedad, aunque si fuera bien intencionada? ¿Herejía? Sólo Jesús es el Redentor. Si no directamente una herejía, entonces ¿extremadamente peligrosa?, al menos ¿anti-ecuménica? o a la mejor ¿confusa?

Testimonio de los Santos

Ahora veamos algunas personas que de hecho han llamado a María la Corredentora: Juan Pablo II (en 6 diferentes ocasiones); Beata Madre Teresa de Calcuta; San Padre Pío, fraile extraordinario, estigmatizado del siglo XX; Sor Lucía, vidente de Fátima; Sta. Francisca Cabrini, la primera ciudadana Americana en ser canonizada; San José Ma. Escrivá, fundador del Opus Dei; Sta. Edith Stein; co-patrona de Europa; los Cardenales teólogos papales Ciappi y Cottier; líderes contemporáneos de la Iglesia como el Cardenal Schönborn, Secretario General del Catecismo de la Iglesia Católica; la Madre Angélica, fundadora de la cadena de radio y televisión mundial EWTN; y una multitud de otros santos, papas, místicos, prelados, teólogos, doctores de la Iglesia y líderes laicos, con una línea eclesiástica de sucesión desde el siglo XIV.

¿Vemos extremismo peligroso, herejía o un espíritu antiecuménico en gente como Juan Pablo II y la Madre Teresa? ¿Acaso participarían santos como el Padre Pío y la Madre Cabrini en excesos Marianos en detrimento de Jesús y su Iglesia? ¿O el Cardenal Cristoph Schörborn, usaría y defendería el título de Corredentora si de alguna forma éste, fuera no-ortodoxo o teológicamente cuestionable? ¿Usaría, explicaría y defendería 6 veces el título de Corredentora la vidente en su escrito: Anuncios del Mensaje de Fátima, cuando haciendo esto sería ofensivo a la Santa Sede, que otorgó el imprimatur a su libro? O aun más, ¿a Nuestra Señora misma con quien Sor Lucía experimentó comunicación mística directa por décadas?

¿Porqué, entonces, deberíamos temer el llamar a María la Corredentora con Jesús, el divino Redentor de la humanidad, cuando estos pontífices, santos, teólogos y místicos de los pasados 700 años así lo han hecho?

¿Qué es precisamente lo que quieren decir personas como Juan Pablo II, la Madre Teresa, el Padre Pío y la multitud de santos, místicos y papas, cuando dicen que María es la Corredentora? Antes que nada, seamos claros en lo que ellos no dicen: 1) No dicen que María es igual a Jesús; 2) No dicen que María tenga igual participación en la redención de la familia humana. Esto sería en verdad una herejía.

Lo que ellos dicen cuando se refieren a la Madre de Cristo como Corredentora, es que María cooperó de manera única con Jesús y totalmente subordinada y dependiente de Jesús, en la obra histórica de la Redención humana.

¿Qué es Redención?

Definamos nuestros términos. ¿Qué es Redención? Redención es el acto salvífico de Jesucristo, a través de su vida, Pasión, Muerte y Resurrección, reparando nuestra relación con el Padre por el ofrecimiento de la justa compensación por los pecados de la humanidad, y por tanto restituyendo la posibilidad de la gracia santificante, que resulta en la herencia del cielo.

El término “redención” deriva del Latín redimere, que literalmente significa “recomprar”. Jesús, a través de los méritos de su pasión, muerte y resurrección nos rescató de las cadenas de Satanás y de la deuda del pecado original.

¿Puede una Creatura Participar en la Redención de Cristo?

Ahora, la pregunta permanece: ¿Puede una creatura humana participar en esta obra histórico divina de Jesucristo?

Es importante recordar que la Redención de Jesucristo en un acto de reestablecer lo que se había perdido por dos seres humanos: Adán y Eva. Aunque Adán, como padre de la raza humana fue el principal responsable del pecado original transmitido a sus descendientes (cf. Rom 5:12), Eva también fue un instrumento, aunque secundario, en la pérdida de la gracia (cf. Gen 3:6). Esto es el porqué los Padres de la Iglesia se refieren a María como la “Nueva Eva” o “Segunda Eva”, puesto que a través de su obediencia con Jesucristo el “Nuevo Adán” (cf. 1Cor 15.45), Ella se convirtió –en palabras del Padre de la Iglesia del Siglo II Sn. Irineo- la “causa de salvación para sí misma y para toda la raza humana” (Adv. Haer. III, 22,4: PG t, 989 A).

Pero, ¿Puede una creatura humana participar en un acto divino, tal como divino es el acto de la Redención?

Empecemos por nosotros mismos. ¿Puedes tú o yo, como creaturas, participar realmente en la salvación de alguien por nuestra cooperación? ¿Por nuestras oraciones, buenas obras, sacrificios, por nuestro testimonio Cristiano, hemos hecho algo que asista la “redención” de otra persona de las cadenas de Satanás a través de la gracia de Jesucristo?

Si tú eres un padre o una madre y has criado a tus hijos en la fe Cristiana y los has incrustado en la vida divina de Jesús, ¿no cooperaste en su Redención? Y ¿qué pasa si eres sacerdote que tiene un rol en la distribución de los otros sacramentos de Jesús? ¿No participas en la redención de otra gente, aunque, lo repitamos una vez más, que es completamente dependiente de Jesucristo, el único y del todo necesario Redentor divino?
Siempre que reces por alguien para decir si a Cristo; cada vez que evangelizas a Cristo de palabra o ejemplo; cada vez que rezas por perfectos extraños que morirán este día para que acepten a su Redentor con su último suspiro en esta vida terrena –en todas estas oraciones y obras de intercesión Cristiana, estás cooperando en la Redención de otro ser humano. Estás participando en la aplicación de la obra redentora de Jesucristo en “re-comprar” de Satanás y del pecado, a miembros de la familia humana.

Mientras que el cierto que ninguno de nosotros participa en la obtención de las gracias de la Redención merecidas por Jesús en el Calvario; no obstante, cada Cristiano está llamado a participar en la distribución de Sus gracias redentoras a través de oración, sacrificios y obras de fe, esperanza y amor (cf. Col 1:24). Es precisamente nuestra responsabilidad y obligación Cristiana participar en la obra redentora de Jesucristo. Esto es porqué el Papa Juan Pablo II llamó a todos los Cristianos a volverse “corredentores en Cristo” (13 de Enero de 1982).

Si por tanto, nosotros, podemos y deberíamos cooperar en la redención de otros, siempre y cuando quede absolutamente claro –una vez más- que es primero y de cualquier manera dependiente de la redención traída por Cristo el único mediador entre Dios y el hombre (cf. 1 Tim 2:5), entonces, ¿porqué debería haber problema con la Madre de Jesús, cooperando también en la Redención Cristiana de otros?

Testimonio Bíblico para María Corredentora

De hecho, la Biblia revela que la Madre de Jesús cooperó en la obra histórica de la Redención de Jesús, como ninguna otra creatura.
En la Anunciación (Lc 1:38), cuando María dice “hágase en mí según tu palabra” al ángel Gabriel para convertirse en la Madre de Jesús, ¿No podemos decir que ella contribuye de forma única en la misión de la Redención al darle al Redentor el mismo instrumento de Redención –su cuerpo humano? La carta a los Hebreos nos dice que “hemos sido santificados a través del ofrecimiento del cuerpo de Jesucristo una vez por todas” (Heb 10:10). El instrumento de Redención fue dado personal e íntimamente a Jesús por María. ¿Qué otra creatura, en virtud de la sola Encarnación, pudiera afirmar tener una mayor y próxima cooperación con Jesús en su misión redentora? Pero no termina ahí.

Cuando Jesús infante es presentado por María y José en el Templo y el profeta Simeón identifica a Jesús como un “signo de contradicción” que realizaría su misión redentora (Lc 2:34), Simeón entonces se refiere, por el poder del Espíritu Santo al sufrimiento sin par de María con Jesús en la obra de la Redención: “…y una espada de dolor traspasará tu alma” (Lc 2:35).

Las Escrituras explícitamente revelan que María tendrá un rol único de sufrimiento con Jesús –el atravesamiento de su corazón- porque ella es tan cercana y excepcionalmente cooperadora con su Hijo, el Redentor. ¿Qué madre no sufre al ver a su amado hijo muriendo horriblemente en la cruz, especialmente si su hijo era divino e inocente, ofreciéndose sacrificado por la redención del mundo?

Finalmente, la hora suprema de la Redención humana se da en el Calvario (Jn 19:25-27). ¿Qué sucede en el Calvario? Jesús es crucificado, muere y ofrece su vida en justa compensación por los pecados de la humanidad. María –lo testifica la Escritura- está presente, para el cumplimiento de la misma misión de Redención. ¿Qué está pasando en el corazón de María? Ella está fielmente ofreciendo el sufrimiento de su Hijo, uniendo los suyos propios, en obediencia al plan de Redención del Padre. Como un resultado de su sufrimiento sin paralelo con el Redentor, Cristo agonizante entrega, como un don póstumo a Juan y a todos los que busquen ser discípulos amados de Cristo, el don de su madre corredentiva para que sea su propia Madre: “Mujer, he ahí a tu hijo… He ahí a tu madre” (Jn 19: 26-27).

Con respecto a la Encarnación y la Redención, la Biblia revela que María cooperó de manera única con Jesús en la obra histórica de la Redención. No es de extrañarse que como resultado de su participación sin paralelo en la obtención de las gracias de la Redención, Dios viera adecuado el darle a la Madre del Redentor el rol privilegiado de la distribución de las gracias de la Redención como la madre espiritual de todos los pueblos (cf. Lc 1:38; Jn 1-10; Jn 19:25-27; Apo 12:1).

¿Intercedemos nosotros con nuestras oraciones para obtener para otros las gracias santificantes de Jesucristo? Entonces, ¿Porqué no y especialmente, la Madre de Cristo?

“Crucificada espiritualmente con su Hijo crucificado…el rol de María como Corredentora no cesa con la glorificación de su Hijo”.
Papa Juan Paulo II (31 de Enero de 1985)

“María es nuestra Corredentora con Jesús. Ella le dio a Jesús su cuerpo y sufrió con Él al pie de la cruz”.
Beata Madre Teresa (14 de Agosto de 1993).

¿Tienes miedo de llamar a María Corredentora? No deberías estarlo. Juan Pablo II, la Madre Teresa, el Padre Pío, Sor Lucía, y una lista sin fin de otros santos, místicos, papas, teólogos y fieles Cristianos que se refieren a ella como Corredentora, lo hacen con la seguridad de la Escritura, del Magisterio Papal y la consolación del Espíritu Santo.

Es seguro, es verdadero y es un título que Ella arrolladoramente se merece en virtud del más grande sufrimiento humano en la historia del hombre que después del de su Hijo, sufrimiento ofrecido en unión con Jesús por ti y por mí.

¡No temas de María Corredentora!

Dr. Mark Miravalle
Profesor de Teología y Mariología
Universidad Franciscana de Steubenville
Presidente
Vox Populi Mariae Mediatrici

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