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A principios de año me sorprendió la llamada de mi amigo José Manuel Canepa, quien me preguntó que si ya había leído el artículo de portada del National Geographic publicado en diciembre del 2015; le contesté que no, por lo que me sugirió que lo comprara y lo leyera, pues le había parecido muy interesante y sugestivo. No lo encontré durante varios días en la tienda que me indicó (HEB), ni en otras cadenas comerciales, pues ya se había agotado. Tuve que acudir a otro buen amigo, Eliud de la Cruz, quien es el encargado de sistemas de la compañía de ingeniería de mi querido amigo Ricardo Araujo, para que lo pudiéramos encontrar en internet, bajarlo e imprimirlo y leerlo con toda detención, encontrando en él, muchos elementos para un análisis detallado.

En síntesis, el artículo escrito por Moureen Orth -al que le agrego los símbolos de interrogación- presenta el fenómeno humano más impresionante que he leído sobre una mujer: María, israelita nacida hace aproximadamente 20 siglos en un pequeño poblado llamado Nazaret, quien habiéndose declarado “la esclava del Señor” (Lc 1, 38) -siendo una de las vírgenes del templo- fuera la madre de Jesús en quien creemos en el orden de 1,254 millones de católicos (incluyendo a los ortodoxos), significando el 17.1% de la población mundial, estimada en el orden de los 7,350 millones a finales del 2015.

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Es impresionante visualizar gráficamente sus apariciones, a partir del 1,531 en la que se le presenta en el Tepeyacac al indio Juan Diego, diciendo “…yo soy la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdaderísimo Dios por quien se vive” (NM, 26), hasta nuestros días, mostrando una clara incidencia en el último siglo, siendo en el orden de 2,000 reportadas en el mundo.
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Vale la pena anotar que si en el Corán -libro sagrado del Islam– se menciona el nombre de Maryam (María) en 34 ocasiones, siendo conocida por los aproximadamente 1,600 millones de musulmanes que hay en el mundo; entonces la veneramos e invocamos su intercesión, buena parte de los ¡2,854 millones creyentes del padre Abraham (2 de cada 5)!

Tú y yo formamos parte del género humano que cubre la faz de la tierra, que como lo anotamos, en el 2015 fuimos en el orden de 7,350 millones de personas de todas las edades, razas, colores y religiones, incluyendo aquellos que se han declarado no creyentes,

Tú y yo nacimos de una mujer en cumplimiento con las leyes naturales de la vida, repetidas por milenios y por un sinfín de generaciones, a partir de la primera mujer y madre biológica de todos,

Tú y yo por nuestra experiencia de vida, sabemos y palpamos lo que es la maternidad y las huellas indelebles que han marcado nuestras vidas, siendo los ingredientes fundamentales el dolor que les causamos cuando nos dieron a luz y el amor y cuidados con que nos acompañaron, especialmente en los primeros años de nuestra existencia,

Tú y yo formamos parte de una familia, en un medio sociocultural específico, que nos aportó elementos claves para la definición de nuestra personalidad y la manera de relacionarnos con los otros, primero los más cercanos y luego los más alejados,

Tú y yo sabemos y hemos vivido en carne propia, que cuando algo no va bien en casa -ya sea salud, trabajo, problemas, etc.- ella, nuestra madre sufre, llora y se angustia, hasta que el hijo sane o se resuelva el problema que aquejaba a la familia; y sólo a partir de entonces, vuelve la paz y ¡el rostro de la madre se ilumina!

Dicho de otra manera, tú y yo compartimos como elemento común los orígenes y efectos de la maternidad, misma que se prolongará mientras permanezcan las leyes naturales y no alteremos el orden de las cosas.

Y, ¿a qué nos lleva todo esto?, te preguntarás…

Pues así de igual manera, ella, Maríala mujer más poderosa del mundo” sigue mostrándonos a ti y a mí, y al mundo entero -con intervenciones extraordinarias como las reportadas- su preocupación, cuidado y amor maternal, al ver que las cosas no van bien con nosotros la “familia humana” compuesta a la fecha por 194 naciones. No es necesario hacer una lista de lo que actualmente no está funcionando, para darle la razón.

Pero, ¿de dónde y porqué esa preocupación de su parte, ya que sigue actuante y presente en medio de nosotros? La razón es que cuando su hijo Jesús estaba agonizando, clavado en la cruz, en medio de tormentos indescriptibles, volteó a verla y exclamó: “Mujer, he ahí a tu hijo” y luego le dijo a Juan, el único discípulo testigo presencial: “He ahí a tu Madre” (Jn 19: 26-27).

Los milagrosos aprobados a lo largo de la historia y reconocidos como científicamente inexplicables, comprueban fehacientemente sus intervenciones extraordinarias. De acuerdo a Michael O’Neill en su página denominada: “miracle-hunter.com”, sólo “un total de 22 apariciones a través de la historia han sido investigadas y recibieron aprobación del obispo”.

Sí, esta entrega de la Madre al hijo como herencia póstuma, que estuvo dirigida al apóstol Juan, ahora se prolonga a ti y a mí en lo individual, y a todos los hombres en lo general, especialmente en una de las apariciones aprobadas por la iglesia -después de un proceso riguroso de observación, evaluación y reflexión- en que se le apareció a Ida Peerdeman, en Ámsterdam Holanda durante 14 años (entre 1945 y 1959), dictándole 56 mensajes, en los que se presenta como La Señora de todos los Pueblos, Abogada, (aunque originalmente insistió en que debería ser proclamada Corredentora, Mediadora y Abogada).

No es el objeto ahora, el relatar la historia ni de explicar el contenido de dichos mensajes, a los que tú y yo tenemos acceso por internet (www.de-vrouwe.info/es); baste que a manera de síntesis te comente que se muestra como una Madre profundamente preocupada por los acontecimientos mundiales que afectan a todas las naciones, todos los pueblos; que sus mensajes han sido validados por una serie impresionante de profecías y predicciones que se han cumplido al pie de la letra; y que invita a todos los pueblos a unirse e impetrar, por medio de la oración dictada por Ella misma -recientemente corregida y aprobada por la Congregación de la Doctrina de la Fe- la intervención extraordinaria de su divino Hijo, recordando aquello de que “hagan lo que Él les diga” ( Jn 2, 5), con la promesa de que esto traerá al mundo la verdadera paz tan anhelada. Esta es la imagen pintada bajo sus indicaciones, y esta es la oración:

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At the beginning of the year I was surprised by the phone call of my friend Jose Manuel Canepa, who asked me if I had already read the cover feature of the December 2015 issue of National Geographic; my reply was no, thus he suggested I buy the magazine, and read the article since it appeared very interesting and compelling. I spent several days looking for the magazine at different locations of the store he directed me to (HEB) without success, I also looked in other commercial chains stores but the issue was already sold out. I had to ask for the help of another good friend of mine, Eliud de la Cruz, who is in charge of information technology at the Engineering Company my dear friend Ricardo Araujo. Eliud helped me searching for the article in the Internet, downloading the piece, and printing it so I could read it carefully and thoroughly finding in it a good amount of elements that deserve a detailed analysis.

 
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In short, the article written by Moureen Orth –to which title I am adding the question mark– presents the most impressive human phenomenon I have ever read about a woman: Mary, born in Israel approximately 20 centuries ago in a small town named Nazareth, who having declared herself “the Lord’s servant” (Lk 1, 38) –being one of the virgins of the temple– later was the Mother of Jesus, whose believers account for 1,254 million of Catholics (including Orthodox Catholics), representing 17.1% of the world population estimated figure of 7,530 million by the end of 2015.

It is very impressive to graphically visualize her apparitions since 1,531 year in which she appeared on the Tepeyacac mountain to the indigenous Juan Diego, telling him: “…I am the ever perfect Holy Virgin Mary, Mother of the True God through which you shall live” (NM, 26), all the way to present days showing a clear incidence on the last century in the order of 2,000 reported worldwide.

 
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It is worth to note that in the Koran –the Islam’s Sacred Book– the name of Maryam (Mary) is mentioned 34 times, which makes her to be known by the approximately 1,600 million of Muslims in the world; this means that a good amount of the 2,854 million of believers of Father Abraham appeal and worship for her intercession (2 out of 5)!

You and I are part of the human race that covers the face of the earth, that as has been previously noted, in 2015 added up to 7,530 million people of all ages, races, colors, and religions, including those self-declared as non-believers.

You and I were born from a woman fulfilling the natural laws of life that has repeated for millennials, and through countless generations starting with the first woman, the biological mother of all.

You and I through our first experience of life know and feel what maternity is, and the indelible traces it has marked on our lives with the essential ingredients such as the pain through which they gave birth for us, and the love and care they devoted to us especially during our early years of existence.

You and I are part of a family, within a specific socio-cultural environment, that provided us with key elements that defined our personality, and the way in which we interact with others, first those close to us, and then those further apart.

You and I know and have lived in the flesh, that when something is not going well at home –health, work, problems, etc.– she, our mother suffers, cries, grieves until the offspring heals or the fact troubling the family is solved; it is only then that peace returns, and the mother’s face lights up!

In other words, you and I share as an element in common the origin and effects of motherhood, which will extend for as long as the natural laws prevail, and we do not alter the order in which things are.

And, what is the point of all this? You might ask…

Well, in that same way She, Mary, “the most powerful woman in the world”, keeps showing you and me and the whole world –with extraordinary interventions as reported– Her concern, Her care, and Her motherly love upon seeing that things are not going well with us, the “human family” made up by 194 nations. There is no need to make a list of what is currently not working to know She is right.

But, why and where does this worry on Her part come from, that maintains her present and acting among us? The reason is that when Her Son Jesus was agonizing, nailed on the cross amidst indescribable torments and sufferings, He looked at Her and exclaimed: “Woman, this is your son”, and then He told John: “This is your mother” (Jn 19: 26-27).

The approved miracles throughout history, and recognized as scientifically inexplicable, attest reliably Her extraordinary interventions. According to Michael O’Neill’s web page “miracle-hunter.com”, only “a total of 22 apparitions in history have been investigated, and received the Bishop’s approval”.

Indeed, this surrender of the Mother to the Son as posthumous heritage that was addressed to John apostle, is now extended to you and me individually, and to all mankind in general, especially in one of the church’s approved apparitions –after a rigorous process of observation, evaluation, and reflection– in which She appeared to Ida Peerdeman, in Amsterdam, Holland, during 14 years (between 1945 and 1959), dictating her 56 messages in which She presents Herself as The Lady of All Nations, Advocate, (although originally She insisted to be proclaimed as Coredemtrix, Mediatrix, and Advocate).

It is not the point now to relate the history, nor to explain the content of such messages to which you and I have access via the Internet (www.de-vrouwe.info/es ); suffice to say in short that She shows Herself as a profoundly concerned Mother by the world affairs that affect all the nations, all the peoples; that Her messages have been validated by an impressive amount of prophecies and predictions that have been fulfilled to the letter; and that She invites all the people to unite and beseech, through the prayer She Herself pronounced –recently corrected and approved by the Congregation for the Doctrine of the Faith– to implore the extraordinary intervention of Her Divine Son, recalling the phrase: “Do whatever he tells you” (Jn 2, 5), promising that this shall bring the world the true peace much longed for. This is the image painted beneath Her directions, and this is the prayer:

 

4LORD JESUS CHRIST,
SON OF THE FATHER,
SEND NOW YOUR SPIRIT
OVER THE EARTH.
LET THE HOLY SPIRIT LIVE
IN THE HEARTS OF ALL NATIONS,
THAT THEY MAY BE PRESERVED
FROM DEGENERATION, DISASTER AND WAR.
MAY THE LADY OF ALL NATIONS,
THE BLESSED VIRGIN MARY,
BE OUR ADVOCATE.
AMEN.

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Carta entrega del libro

Published on July 19, 2012 by in En Espanol

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Monterrey, N.L., a 27 de Septiembre del 2000

Excmos. Srs. Cardenales, Arzobispos, Obispos, Sacerdotes, Hno(a)s. Religioso(a)s y Líderes Laicos de Vox Populi:

Finalmente y después de un retaso involuntario de varios meses, nos permitimos hacerle llegar por este medio el libro tan prometido:

¨Discernimientos Contemporáneos sobre un Quinto Dogma Mariano, María Corredentora, Mediadora y Abogada: Bases Teológicas III¨.

Esto encaja perfectamente con dos eventos importantes, el inicio del mes de Octubre -mes de María- y el Jubileo de los Obispos a celebrarse con Su Santidad Juan Pablo II en Roma, los días 7 y 8 del mismo mes, en el que Su Santidad guiará el rezo del Santo Rosario y repetirá la consagración al Inmaculado Corazón de María.

Estoy seguro que encontrarán motivos adicionales de reflexión y profundización, al mismo tiempo que de mayor conocimiento y penetración en el misterio de la Corredención, Mediación y Abogacía de nuestra Santísima Madre, lo cual aumentará necesariamente su convicción de que este dogma que le pedimos a Su Santidad, tiene una sustentación sólida en la teología, Sagrada Escritura, Patrística y Tradición de nuestra amada Iglesia.

En lo personal fui muy enriquecido al colaborar con parte de la traducción y con la revisión acusiosa del documento final. Verdaderamente es una bendición grandísima y un don gratuito de nuestra Madre.

Perseveremos unidos en oración y en la convicción de que estos roles de nuestra Madre, son motivo de su coronación dogmática…cuando Su Santidad Juan Pablo II lo juzgue prudente.

Unidos en los Corazones de Jesús y María,

Dr. Luis Béjar Fuentes
Representante para Latinoamérica

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